Amo tu vulnerabilidad

La vulnerabilidad está infravalorada.

La vulnerabilidad duele, sí.

Pero la percepción -sesgada- y el significado -unívoco- que le hemos otorgado, hace que duela más.

Desde el plano etimológico, la vulnerabilidad viene del término latino vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que es indicativo de “cualidad”. De ahí que vulnerabilidad queda definida como “la cualidad que tiene alguien para poder ser herido”

Vulnerabilidad y cerebro humano

Cuando nacemos la vulnerabiliad con la que un bebé vive su primera infancia marca sin lugar a dudas la forma en la que construye su coraza para protegerse, del mundo interno primero (pues hasta el año aproximadamente no existe una clara diferenciación del yo), y del mundo externo después.

Cuanto más se inhiban la emociones más profundo será el daño. Cada vez son más las pruebas de que hay una secuencia en la maduración individual del cerebro que sigue una secuencia evolutiva.

Según la teoría de los tres cerebros, de Mc Lean; es el cerebro visceral el que predomina en las últimas fases del embarazo y en la primera etapa postnatal, el sistema límbico el que empieza a operar en los primeros vínculos de apego. El neurocórtex sin embargo, es el que más tiempo precisa para desarrollarse, no siendo hasta alrededor de los 6-7 años, que se desarrolla el pensamiento cognoscitivo lógico.

Esto nos hace pensar que como el cerebro visceral sostiene los recuerdos de vulnerabilidad como una impronta de supervivencia, lo que el niño experimenta como amenaza y angustia, a una edad temprana, queda grabado con una intensidad mucho mayor y con mayor resistencia a su desactivación.

los tres cerebros

los tres cerebros

 

Vulnerabilidad y miedo

A la vulnerabilidad le sostiene el miedo. El miedo a exponernos frente a un otro, el miedo a dejarnos ver, el miedo a no ser perfectos y por consiguiente, a no ser aceptados ni dignos de amor.

Por ello aprendemos desde muy pequeños a ponernos armaduras pensando que nos protegen de ser heridos y desarrollamos estrategias de control dignas de la CIA para esconder lo que en realidad nos aterra.  Pero al miedo no lo mata el control, sino el amor.

Cuando la conexión con el ser que somos queda interrumpida por lo que que debemos ser y lo que debemos hacer, el sentimiento básico de confianza queda bloqueado y perdemos autenticidad.

Nos ponemos armaduras pensando que nos protegen, pero sólo evitan que seamos vistos. Y si no somos vistos tal y como somos, no podremos ser aceptados ni amados, tal y como deseamos.

Tienes que elegir: si no te la quitas, es posible que consigas que no te hieran, pero tampoco sabrás lo que es ser acogido en la tristeza o abrazado en la indefensión. Si no te la quitas, puede que no conozcas los infiernos de tu inconsciente, pero tampoco conocerás el paraíso de tu conciencia.

O te conectas contigo o te desconectas del mundo.

armadura vulnerabilidad

armadura vulnerabilidad

 

La vulnerabilidad esconde la semilla del sentir. Si no asumes el dolor de tu herida, tampoco sentirás la alegría de sanarla.

Si tomas la rosa, tomas la espina. Ese es el trato.

“si a causa de tu miedo
sólo buscarías la paz del amor y su placer,
entonces es mejor que te cubras tu desnudez
y vayas del suelo de trillar del amor,
en el mundo sin estaciones donde reirás,
pero no con toda tu risa, y llorarás,
pero no con todas tus lágrimas.

(Khalil Gibrán)

La vulnerabilidad exige exponerse a lo desconocido, aceptar la incertidumbre y confiar en el transcurso de la vida. Supone atravesar el miedo al miedo y verse frente al espejo con total transparencia.

Vulnerabilidad y vergüenza

Existe un miedo presente en cualquier ser humano capaz de desconectarse y deconectarnos con el otro. Ese miedo tiene un nombre bien conocido por todos: es la vergüenza.

Venimos a este mundo con el impulso unitario del amor, con la certeza de que formamos parte de algo más grande que uno mismo individualmente, y en esa búsqueda de ese amor incondicional -merecedero por el simple hecho de existir-, nos topamos con el miedo al rechazo y con el sentimiento de la vergüenza al no sentirnos dignos de ello.

De entre todos los sentimientos del niño herido, la vergüenza tóxica según el psicólogo y autor del libro Volver a casa, -John Bradshaw-, es el que mayor relación guarda con la vulnerabilidad.

Este autor la define como:

“el sentimiento de ser imperfecto, incapaz y no dar la talla. Es mucho peor que la culpa. Pues con la culpa, has hecho algo mal pero puedes remediarlo. Con la vergüenza tóxica es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer para remediarlo. Eres inadecuado e imperfecto.”

No soy lo suficientemente atractivo/a, no soy lo suficientemente valiente, no soy lo suficientemente adinerado/a, etc. Cualquiera puede sentirse avergonzado por no sentirse suficiente frente a algo.

La vergüenza es pues un mecanismo universal de desconexión con el que nos protegemos de la vulnerabilidad. Es el sentimiento intensamente doloroso de creer que somos imperfectos y, por lo tanto, indignos de amor y de aceptación.

 

Vulnerabilidad y valentía:

Para poder ser aceptados por nosotros mismos y consecuentemente por los otros, tenemos inevitablemente que dejarnos ver y asumirnos en las imperfecciones.

Frente a la vergüenza de ese sentirse imperfecto, se manifiesta el derecho propio de lo que nunca puede ser despojado: la dignidad. Una dignididad entendida como la certeza de ser merecedor de amor y pertenencia.

Brené Brown es profesora investigadora en la Universidad de Houston. Ha dedicado los últimos diez años al estudio de la vulnerabilidad, el coraje, la autenticidad y la vergüenza.

En esta charla que dio en TED y que os muestro a continuación, habla -a partir del minuto 9′- de cómo aceptar nuestras vulnerabilidades e imperfecciones desde un lugar de autenticidad y dignidad.

Sólo quien tiene el coraje de asumir la imperfección y la autenticidad de mostrarse como realmente es y no como debería o se supone que debería ser, tiene el valor de vivir en paz con su vulnerabiliad.

Recuerda:

“Si te escondes tras la armadura

por miedo a sentir debilidad,

yo te miro a los ojos y te digo

amo tu valiente vulnerabilidad”

Y tú ¿cuándo vas a empezar a amarte?


Bibliografía:

-Brené Brown. Frágil. El poder de la vulnerabilidad. Ed. Urano. 2013

-Juan José Albert. Ternura y agresividad. Carácter, gestalt, bioenergétiva y eneagrama. Ed. La llave. 2015.

Referencias:

-Bradshaw, John. Volver a casa. Recuperación y reindicación del niño interior. Ed. Gaia. 2015

frailemontemarialorenlay@gmail.com

Soy psicoterapeuta de orientación humanista, más concretamente de la rama sistémica. Trabajo principalmente con parejas desde este modelo, y en terapia individual desde el enfoque transpersonal.

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