Ser feliz, portada

Cómo ser feliz

“Cómo ser feliz” fue una de las frases más buscadas en Google en 2015. Desde que lo leí tuve la inquietud de escribir algo sobre esto, de pararme a pensar… Si alguien me preguntara esto, ¿qué le contestaría? Quizá también… ¿qué me contestaría yo a mí misma?

Aunque no existen “recetas” que sirvan para todos (cada uno habrá de encontrar su propio camino para llegar a ser feliz), creo que si hay unas pautas de vida que nos conducen a la felicidad y otras que nos abocan a la infelicidad.

Cómo ser feliz

 

Pautas de vida que llevan a ser infeliz

Creo que estar enfocado en el resultado y asociar su logro a la felicidad es una de las formas más corrientes de amargarse la vida en occidente. “Hasta que no tenga pareja, no seré feliz…” “Hasta que no consiga un trabajo mejor, no seré feliz…” “Hasta que no ocurra tal o cual cosa, no seré feliz…” Y cómo usualmente falta algo, no conseguimos ser felices.

Además, es curioso observar cómo cuando tenemos la fortuna de haber conseguido lo que perseguíamos, en vez de disfrutar de ello plenamente, de ser ¡por fin, feliz!, pasamos rápidamente a lo siguiente…, a la siguiente meta, objetivo, a lo siguiente que nos falta…

Así es cómo podemos pasarnos la vida en el camino de conseguir lo siguiente…, sintiéndonos frustrados por lo que todavía no ha llegado a nuestras vidas e incapaces de disfrutar y agradecer todo aquello que ya está aquí… ¿Te suena? A mí, humildemente, sí.

Y quizá este no sea sólo un mal de occidente ya que Nisargadatta decía:

Una vez que te das cuenta que el camino es la meta y que siempre estás en el camino, no para alcanzar una meta, sino para gozar de su belleza y sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se torna natural y simple, se convierte en éxtasis…”

 

Pautas de vida que conducen a ser feliz

Asumir que el único momento que tienes para ser feliz es ahora. El pasado se fue y el mañana no existe porque cuando llegue… ya será hoy. Asumir que el camino es la meta, como decíamos antes, y agradecer todo lo que hoy habita en nuestra vida.

Damos por supuesto aquello que nos da bienestar, aquello que nos hace “ser feliz”, como si no fuéramos capaces de apreciarlo hasta que lo perdemos. Podemos despertarnos cada día y dar gracias por cosas sencillas y maravillosas como poder darnos una ducha caliente, tomar una taza de delicioso café con tostadas, disfrutar del sol que ilumina la mañana, del azul del cielo que le pone color, de la sonrisa de un ser querido o del niño de la vecina, de la salud de nuestros cuerpos si gozamos de ella, de dos piernas cuyos pasos nos llevan, de dos manos con las que ayudarnos a hacer en este mundo… Puedes probar a agradecer diez cosas sencillas cada día al despertar y luego contarme como te va… a ver dónde te lleva eso… ¿Te animas a probar?

 

como ser feliz, gracias

 

Y si hay algo que hoy no está funcionando en nuestra vida, quizá podamos decirnos: a pesar de eso… o precisamente por eso… hoy elijo vivir un buen día. Bastante tengo ya con ese dolor como para añadir yo sufrimiento. Es verdad que eso está sucediendo. Y también es verdad que puedo relajarme porque siempre hay partes de mí que pueden relajarse y porque siempre hay otras muchas cosas que también están sucediendo en mi vida y que puedo agradecer. Y también puedo elegir mirar aquello que me disgusta de una manera diferente, desde otra perspectiva. Quizá, simplemente, preguntarme ¿qué puedo aprender de esto? Quizá pueda añadir también en algún momento ¿qué puedo hacer con esto?

 

Gestionar los momentos difíciles

Ya sé que a veces es tan grande el malestar que sentimos que estamos sobrepasados o demasiado abatidos para poder contestar a estas preguntas de manera constructiva. Quizá el secreto último de la felicidad esté guardado precisamente aquí. Cuando todo va bien es fácil ser feliz. Cuando hay momentos difíciles… ya no resulta tan fácil, ¿verdad?

Para mí hay tres claves en cómo aprender a gestionar los momentos difíciles: la gestión emocional, la desidentificación del pensamiento y la transcendencia.

 

La gestión emocional

Lo que no dejas ir, lo cargas y, a veces, esa carga es demasiado pesada. Afortunadamente, el ser humano tiene una capacidad natural para “soltar”. Aunque en la escuela no nos enseñaron cómo entrenar y potenciar esta capacidad, hoy tenemos a nuestra disposición técnicas eficaces de gestión emocional que nos permiten aliviar nuestro malestar. El método Sedona, las técnicas de estimulación bilateral – EMDR, EFT – Técnicas de Liberación Emocional, son ejemplo de ello y nos ayudan a recuperar, entrenar y potenciar nuestra capacidad natural para soltar.

Cuando nuestro malestar emocional desciende hasta diluirse, nuestra perspectiva del asunto cambia, podemos mirarlo con distancia y sentirnos más capaces de manejarlo. Y cuando cambia pensamiento y emoción, también cambia nuestra acción. Quizá no pueda solucionarlo por completo en este momento pero si puedo dar un primer paso. Y un paso lleva a otro… Y es así como puede generarse un efecto bola de nieve, una progresión de cambios, que lleve a la resolución total. Se trata de salir del círculo vicioso y entrar en un círculo virtuoso. A veces, son las pequeñas decisiones las que hacen los grandes cambios.

Y cuando hablo aquí de “cambios”, me refiero a resolver los momentos difíciles, a encontrar soluciones creativas a nuestros problemas con un sentido de bienestar. Yo no pienso que se trate de cambiarte, sino de reencontrarte contigo mismo, con tu ser auténtico, con tu patrón natural de equilibrio, salud y bienestar. Hablo de transformarte en la versión más auténtica de ti mismo.

Como ser feliz, transformarte

 

Desidentificación del pensamiento

Tendemos a creer que nuestros pensamientos son verdad y, a veces, son bastante… mentirosillos… y creernos esos pensamientos nos trae sufrimiento.

A veces, somos nosotros los que vemos como imperfecto lo que en realidad es perfecto… Otras, somos nosotros mismos los que nos montamos “películas” inexistentes…

Y también ocurre que nos decimos cosas como “él no debería ser así”, “esto debería ser asá”… ¿y es eso verdad…? La respuesta es… “no” porque la realidad no entiende de “deberías” y “no deberías”, la realidad simplemente “es”. Cuando mis pensamientos discuten con la realidad, me agito en el malestar. Lo que me está volviendo loca es pensar que tendría que ser de otra manera en lugar de, sencillamente, aceptar lo que es.

Cuenta mi amigo Pablo que su padre perdió por completo la memoria tras darse un golpe en la cabeza. Dice Pablo que su padre fue feliz en aquel momento. Después, empezó a recordar y volvió a sufrir… Da que pensar…

Quizá “quien soy yo” es una construcción que sólo existe en mi mente y, si yo la he construido, quizá pueda también “deconstruirla”… Y de forma similar puede ocurrir con la visión que tengo de mi entorno. Y es que hay tantas formas de ver, hay tantas formas de ser y estar en el mundo, hay tantas formas de hacer las cosas…

¿Cómo podemos ayudarnos a desidentificarnos del pensamiento? Podemos encontrar ayuda en la meditación, el mindfulness…  TAT (Tapas Acupressure Technique) puede ser una buena opción, especialmente, para aquellos a los que la meditación no les resulta fácil. Cuando utilizamos TAT, nos pasa como cuando entrenamos nuestra atención mediante la meditación o mindfulness, empieza a desarrollarse la capacidad de reconocer y observar los pensamientos como contenidos eventuales de nuestra mente, en vez de tomarlos como si fueran realidades indiscutibles, y nos vamos desidentificando también de las emociones que se asocian con esos contenidos mentales. El Trabajo de Byron Katie (“The Work”) también puede ser de utilidad, en especial, cuando hay problemas de relación con otras personas.

“No resuelves los problemas pensando; pensando los creas. La solución siempre aparece cuando sales del pensamiento, accedes a la quietud y estás absolutamente presente, aunque sea por un instante. Entonces, poco después, cuando el pensamiento vuelve, experimentas una comprensión creativa que antes no estaba allí. Deshazte del exceso de pensamiento y observa cómo todo cambia…” (Eckhart Tolle)

Cómo ser feliz, transcendencia

 

Transcendencia

Como decía Jung: “Todo lo que rechazas, te somete. Lo que aceptas, te transforma”. Una forma segura de quedarnos enganchados en el sufrimiento, una forma segura de no ser feliz, es rechazar lo que ocurre en nuestro interior o en nuestro entorno. Y si la “toxina” es el rechazo, ¿Cuál es el “antídoto”?: la aceptación.

Una de las claves para la salud mental y emocional y, sin duda, para ser feliz, es la capacidad de aceptarnos tal y como somos y aceptar también al otro y al mundo tal y como es. Y a veces no es fácil aceptar porque la vida nos trae algo realmente duro de vivir. Tanto que nos plantea preguntas sin respuesta en este plano terrenal en el que vivimos, abocándonos a abrirnos al misterio de la vida, más allá de lo que podemos ver, escuchar y tocar en este plano. Situaciones que te llevan a buscar la conexión con esa parte de ti que… está en ti y más allá de ti, con tu Ser.

¿Cómo puedo estimular esa conexión en mi interior? La meditación puede ayudarnos y la Hipnosis Ericksoniana puede resultar un impulso decisivo para acompañarnos en este camino del despertar. Si, ya sé que hay personas que piensan que la hipnosis sirve para dormir, pero, en realidad, la hipnosis sirve para despertar. Sirve para tener una mayor consciencia y conexión contigo mismo, para ayudarte a hacer ese silencio interior que te facilita escucharte a un nivel profundo. Hay quien dice que el siglo XX fué el siglo de los “maestros” y el XXI se abre como el siglo del “maestro interior”. Estimular esa conexión interior, íntima, contigo mismo, ayuda a ser feliz.

 

Y date permiso…

Y date permiso para jugar… Date permiso para mantener espacios de disfrute en tu vida. ¿A ti que te gusta? ¿Qué te hace sentir bien? ¿Qué te hace feliz? ¿Pescar? ¿Hacer senderismo? ¿Pintar? ¿Dar paseos por el parque? ¿Estar con tus amigos? ¿Compartir con tu familia? ¿Generar espacios para estar contigo mismo? ¿Hacer fotos? ¿Escuchar música? Pues, date permiso para hacerlo siempre que puedas.

Como dice mi amigo Luis, hay veces que tenemos ya cansado al “niño interior” de tanto proceso de sanación y lo que el niño quiere es ¡jugar!

Que la letra y el ritmo de esta canción te acompañen en tu camino.

Un abrazo de corazón,

Ana F. Luna

Video Catch & Release (Matt Simons)

ana@unaoportunidadparacrecer.es

Mi enfoque es el del coaching generativo. Para mí, no se trata de cambiarte sino de reencontrarte contigo mism@, con tu ser auténtico, con tu patrón natural de salud, equilibrio y bienestar.

  • Montse Simón

    Montse Simón

    08/06/2016

    Muchas gracias Ana! Por fin lo leí. Me quedo, sobre todo, con esto:
    Y también ocurre que nos decimos cosas como “él no debería ser así”, “esto debería ser asá”… ¿y es eso verdad…? La respuesta es… “no” porque la realidad no entiende de “deberías” y “no deberías”, la realidad simplemente “es”. Cuando mis pensamientos discuten con la realidad, me agito en el malestar. Lo que me está volviendo loca es pensar que tendría que ser de otra manera en lugar de, sencillamente, aceptar lo que es.

    Menuda tortura a la que nos sometemos y sometemos a los demás al querer saber más nosotros que la vida acerca de cómo deberían ser las cosas