Confesiones de un adolescente imaginario

El adolescente  necesita manual de instrucciones para ser entendido, o eso dicen…

Hace unas semanas terminé de ver la serie de “13 reasons why” (Por trece razones, en español) que cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente que se suicida. Antes de hacerlo, graba unas cintas de cassete en las que explica sus 13 razones -asociadas a 13 personas- para morir y se encarga de que éstos mismos las escuchen y respondan a la propia conciencia de sus actos.

No puedo negar mi conmoción y el revuelto estomacal-emocional tras finalizar cada capítulo y súbitamente me vi reflejada en la protagonista, en su amiga, en su enemiga, en el orientador… y sentí un gran sentimiento de tristeza y nostalgia por mi adolescente pasada. Aquella a la que no escuché y que tampoco fue escuchada.

Entonces me puse a pensar en cuántos cursos, psicoterapias y libros se han escrito sobre el niño interior y qué pocos sobre el adolescente. O al menos qué pocos para el adolescente. A éste se le estigmatiza más que se le escucha, se le protege más que se le comprende. Y se le pregunta ¿qué ha sucedido? más que ¿cómo te sientes?

Por esto pensé en un artículo diferente, dedicado a todos ellos. A través de las voces recopiladas -de algunos adolescentes de blogs anónimos, otros imaginarios, así como la mía propia escrita en diarios- deseo reflejar el mundo interno, el inconsciente submarino, de un adolescente confuso.

Ya no sirve la frase “son cosas de adolescentes” sin asumir que: si no fuimos comprendidos en nuestro periodo de vacío existencial, poco podremos hacer para comprenderles ni para darles voz.

Yo al menos se lo debo a la adolescente que fui.

Aquí van algunas de sus voces:

MIEDO AL RECHAZO Y BULLYING

En la adolescencia lo que yo creo que soy, lo que experimento y entiendo como “mí-mismo” es un constante intercambio entre yo y mi mundo. Una dialéctica constante entre el haciadentro y el haciafuera para formar la identidad. El adolescente confuso, buscando la respuesta más importante de su vida: ¿Quién soy? se encuentra muchas veces con el espejo deforme y corrupto de un entorno social que fomenta y tolera el bullying y el ciberacoso y que le devuelve una mirada del sí mismo carente de sentido y nada positiva.

“No me aceptan en la escuela. Hay un límite en el número de insultos que una persona puede soportar. Me odian por lo que soy. Pero la verdad es que a quien realmente odio es a mí misma. No entiendo cómo he dejado que me afecte tanto lo que me hacen. Me doy asco” (B.R)

Hannah Baker, protagonista de 13 reasons why dice:

“Facebook, Twitter e Instagram nos han convertido en una sociedad de acosadores.”

Algo tan del siglo XXI como las redes sociales y algo tan atemporal como la angustia y el miedo ante la mirada del otro. Hannah se pierde en el laberinto de lo que dicen de ella, lo que cree que dicen de ella, lo que saben los demás y lo que imagina que saben. Se desdibuja, se pierde. No se encuentra ante el espejo. Y sin identidad ¿quién somos?

La mayoría de los adolescentes, independientemente de su estrato social, carece de un concepto definido de sí mismo. Ante un conflicto como el bullying es frecuente ver cómo muchos ignoran las verdaderas necesidades, normalizan la situación, niegan sus obligaciones, o las evaden por miedo; ya que su energía está más orientada a obedecer al más fuerte que al ayudar a la víctima. Como dice Horario Krell, director de ILVEM (Brain Training Method)

“Se puede esperar poco de una sociedad donde prima la conveniencia egoica sobre la autorrealización, el -¡sálvese quien pueda!- sobre los valores morales.”

adolescente bullying

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LA NECESIDAD DE ENCAJAR

Al llegar a la adolescencia vamos construyendo nuestra identidad conforme vamos sintiendo la necesidad de descubrirnos. El ansia de tener respuestas ante cuestionamientos existenciales tales como: ¿quién soy?, ¿cómo debería ser? nos produce una angustia y necesidad de encajar que dificulta la autenticidad ante los demás.

Algunos adolescentes en lugar de ir construyéndose por medio de las características que poseen y que deciden interiorizar y asumir como propias, eligen o toman algo que ya está construido sin partir de algo propio. Cayendo en esa trampa, su identidad resulta inestable y frágil (debido a que no es realmente genuina) pudiendo quedarse atrapado en una personalidad débil y una identidad que nunca se forjó adecuadamente.

La confusión al elegir el rol más apropiado puede provocar una falta de identidad estable. En el período de identidad vs confusión de roles, es palpable una gran presión por ser un individuo único e irrepetible, no una copia de los demás.

“Estoy planeando cambiar, ¿en qué sentido? en todos, pero no sé qué modelo seguir, sé que quiero ser el que mejor notas saca de la clase, como en un pasado lo fui, quiero ser el más guapo (aprovechando que me voy a poner lentillas) quiero ser más gracioso y más social, en resumidas cuentas, quiero ser perfecto. No es la primera vez que lo intento puesto que ya lo intenté una vez y vi que no conseguía nada. Otra cosa que no sé es si cambiar en el sentido de creerme superior a todos, ser más chulito y eso, o ser perfecto sin ir presumiendo por así decirlo. ¿Qué debo cambiar? ¿Debo cambiar? ¿Creerme superior? ¿Cómo ser admirado?” (D.A)

“Tengo un carácter cerrado, no me gusta llorar en público, ni que me pregunten sobre mis cosas. Mucho menos contar qué me pasa, pues paso de que me juzguen o se rían de mí. Aparento ser fuerte, eso dicen de mí. ¿Pero sabes un secreto? No lo soy para nada y a veces me canso de fingir. “(A.M)

Los amores adolescentes son un intento por definir su propia identidad, proyectando sobre otra persona la imagen que tienen de su propio yo, para así verla reflejada y con más claridad. De no forjar una aceptada identidad y autoconocimiento, la búsqueda de amarse y comprenderse a uno mismo derivará siempre en la necesidad del reflejo del otro para llevarlo a cabo.

“Me pregunto si algún día encontraré a mi alma gemela, alguien que me comprenda y me acepte como soy. El problema es que soy demasiado complicada, porque lo mismo pienso una cosa y pienso la contraria al mismo tiempo. Así que si ni yo misma me entiendo, no sé cómo lo va a hacer alguien. Además no soy de las que suele gustar a los chicos, y dudo que llegue a importar tanto a alguien alguna vez como para querer e interesarse en saber cómo soy realmente” (S.G)

ADOLESCENTE Y PADRES

La adolescencia es la época en la que las y los jóvenes definen su posición ante la familia, sus compañeros y compañeras y la sociedad donde viven.

El espacio con los iguales es un espacio de libertad, donde encontrar el sentido de pertenencia. En sus descargas hormonales de acción, de palabras, de gestos, de secretos, hay una afirmación implícita: “espacio despejado- aquí no hay adultos”-. Esto no implica que no haya jerarquías, reglas o sanciones, ya que en el  grupo de los pares también lo hay, pero no son las mismas que las de los adultos, de quienes debe aprender a separarse y diferenciarse.

Los y las adolescentes comienzan a tomar riesgos y a experimentar; se comportan con tabúes y secretos ante la familia. Temen ser descubiertos y al mismo tiempo les gusta crear cierta sensación de misterio. Necesitan proteger su intimidad sin ser invadidos, pasando de un mundo centrado en la familia a un mundo centrado en los iguales.

“De repente entra mi madre, acto seguido apago el monitor (como de costumbre) y me dice: ¿qué estás escribiendo? ¿es una especie de diario o algo así? ¿me lo enseñas? Ha estado un buen rato intentándo sonsacarme y obligándome a encender la pantalla, pero por fin al final se ha ido. Menos mal… si me pilla.. me muero. Parece ser que tendré que extremar la seguridad en este ordenador, menos mal que mis padres no saben casi nada de tecnología.” (D.A.)

Quieren ser vistos y a la vez ser invisibles. Esa es la verdadera paradoja.

“La verdad es que es muy arriesgado escribir un blog anónimo contando tu vida, para mí sería el fin del mundo si algún conocido descubriese este blog, tengo mucho miedo. Quiero que este blog se haga más popular, pero con límites.” (D.A.)

ADOLESCENTE Y BÚSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA

En el joven son normales los períodos de profundas preocupaciones por determinar qué es lo verdadero, qué es lo falso, qué es lo bueno, qué es lo malo, qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Las mentiras y las traiciones se viven como altavoces emocionales.

“Y fueron sus palabras agujas clavándose en mi pecho. Y fueron sus caricias, cristales inyectándose en los dedos. Locura, pasión deseo. Desengaño, incertidumbre, tormento” (L.F.)

En la adolescencia se ensalzan los sentimientos, se dinamizan los encuentros sociales, el sexo se amplía a sexualidad con-un otro-. Aparecen los ingredientes asociados al propio sentido de la vida.

“Hoy no os puedo escribir mucho más porque me tengo que ir ya mismo. Suerte con vuestras vidas por que la mía tiene una felicidad mediocre” (D.A.)

Cuando el sentimiento de falta de sentido y vacío existencial aparece en el adolescente, los adultos no saben cómo actuar. Vivimos en una sociedad de consumo que se “adolescentaliza ella misma”  y que sólo prentende la satisfacción de las necesidades inmediatas, ignorando, descuidando y frustrando la más humana de todas las necesidades, y pieza fundamental en el puzzle de los adolescentes: la de búsqueda de sentido.

“El espejo de mi alma hecho pedazos. Una lucha inconsciente me domina. Debate entre la vida y la muerte. Y aunque busco nunca encuentro la salida” (L.F)

Victor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido denomina neurosis existencial al fracaso para encontrar un significado en la vida, el sentimiento de que no tiene ninguna razón para vivir, luchar, de que uno es incapaz de encontrar una meta, una directriz en la vida, el sentimiento que aunque te esfuerces, nada tiene sentido.

El adolescente vuelve al sí mismo, explorando la paradoja del mundo interno, viviendo en la dualidad como eje de oposición, de afirmación y resistencia al mundo. Es el momento egotista, contradictorio y oscilante, que tanto agrede como se agrede, que tanto sueña y ansía, como rechaza y se retira.

“O te acercas o te alejas. O me buscas o te escondes. Pero no juegues más y ¡decide! sombra de tentaciones. Pues de mí te estás llevando mis más tiernas ilusiones” (L.F.)

REFLEXIONES

Sí, visto esto no puede negarse que la adolescencia es una etapa de duelos (duelo de los padres, duelo del cuerpo, duelo del rol infantil, duelo del primer amor) y aunque no todos los adolescentes lo manifiestan con igual intensidad o conciencia, no siempre se puede hacer caso omiso con un simple: “ya se le pasará”

Sin embargo, no es sólo una etapa difícil, es también un pozo de creatividad y sensibilidad. Una oportunidad de crecimiento, de posibilidades, de dirección y propósito. Un quehacer continuo y dinámico. Hay que observar y aprender de la valentía de los adolescentes que poseen ideales y valores relativos al destino, a la sexualidad y al amor, que renuevan el camino sentido del verdadero encuentro entre personas: viviendo más que teniendo.

Tenemos que impulsar  la posibilidad de descubrirse, de pulir sus recursos personales para que desarrollen una identidad genuina que les permita afrontar la vida con más fortaleza, responsabilidad, libertad y resiliencia.

A fin de cuentas, si me preguntasen ¿y cuál crees que es el sentido de la vida? Diría sin titubear: LA VIDA SENTIDA.

Y de eso precisamente…los adolescentes saben mucho.

 

Referencias bibliográficas:

Frankl, Victor E. El hombre en busca de sentido. Erder, 2013

Fuentes:

-Greenberg. L, Rice.L, Elliott.J. Facilitando el cambio emocional,Paidós, 1993

-www.logoforo.com/crisis-de-adolescencia.

-diversos blogs anónimos.

frailemontemarialorenlay@gmail.com

Soy psicoterapeuta de orientación humanista, más concretamente de la rama sistémica. Trabajo principalmente con parejas desde este modelo, y en terapia individual desde el enfoque transpersonal.

  • Jessica

    17/06/2017

    Un artículo muy interesante! Es cierto que a veces omitimos cómo se sienre realmente un adolescente y pensamos que ya se le pasará la edad del pavo. Muy útil para empatizar más con esa etapa que todos vivimos y que yo traté de olvidar

  • MARÍA JOSÉ FRAILE MONTE

    18/06/2017

    Cuánta verdad! El narcisismo se potencia con las redes sociales y hace más difícil aún saber quién es uno…si lo q tú crees,lo q creen los demás,lo que tú crees q creen los demás…la identidad depende más q nunca en este siglo de la aprobación de terceros,muchos auténticos desconocidos,de la imagen q proyectas,de los likes en Facebook…no me extraña q los adolescentes de ahora estén aún más confusos q nosotros hace 20 años. Otro Magnífico artículo de la psicóloga Lorenlay,que siempre acaricia el alma y toca conciencias.

  • carol del yut

    21/06/2017

    Leer tu artículo ha sido para mí viajar al pasado, retomar los recuerdos adormecidos de la adolescencia, pero también un plantearme el presente con una hija que entrará pronto en la fase de la adolescencia.
    He entendido que las preguntas son fundamentales en el diálogo, aunque tengan que ser reformuladas… Cómo tú bien dices… Escuchar más que doctrinar, comprender más que proteger y estar más atentos a como se sienten que a lo que hacen.
    Tu frase “paradójica” : QUIEREN SER VISTOS Y A LA VEZ SER INVISIBLES, es una clave muy buena para entender el conflicto interior de los adolescentes y para que los padres intenten encontrar un equilibrio en esa alternancia cuando se relacionan con los hijos.
    Quieren su intimidad, su autonomía pero necesitan también orientación y reconocimiento.
    Estoy de acuerdo en que los adultos no saben actuar cuando aparecen en el adolescente el sentimiento de falta de sentido y vacío existencial. Quizás el adulto haya pasado por ello, pero luego lo ha llenado de cosas materiales y de responsabilidades que han cubierto y distraído esa sensación, y no saben como apagarla en sus hijos.
    Seguiré seguramente tus consejos impulsando en mi hija la posibilidad de descubrirse, de reconocer sus recursos personales, de trasformar sus dudas y su malestar en emociones creativas…
    Gracias por tus palabras, por tu nuevo punto de vista, por ayudarme a entender mejor mi pasado y mi presente.