coraza muscular

La “coraza muscular”… O cómo los bloqueos emocionales crean una armadura corporal

 

Todas las personas tenemos un “carácter” diferente, que se ha fijado en nuestra infancia. El hecho de que tengamos un carácter u otro depende de en qué fase de la infancia tuvimos más dificultades, y por tanto, nos quedamos “más fijados”, con más energía bloqueada.

Los diversos caracteres crean unas corazas musculares específicas. Cada carácter tiene unos bloqueos emocionales más interiorizados y esto se traduce en unos bloqueos musculares diferentes. Podemos decir que cada carácter tiene unas contracturas, “dolores”, dificultades respiratorias… diferentes. Pero esto es tema de otro artículo. En este me centraré de los diferentes bloqueos corporales.

 

coraza muscular

 

1- Coraza muscular  “ocular”

Comprende todos los músculos que intervienen en los movimientos oculares. A través de la mirada expresamos las emociones básicas: rabia, alegría, tristeza, miedo... Cuando la persona se encuentra bloqueada y seu estado queda fijado en una de estas emociones la mirada se quedará congelada en la expresión de la emoción correspondiente.

Los bloqueos de la mirada están conectados con los músculos profundos de la nuca. De tal modo que las tensiones pueden ir migrando de los ojos a la nuca, o viceversa, sin que consigamos que le estado emocional contenido fluya libremente.

 

2- Coraza muscular “oral”

A través de este segmento se expresan o contienen esencialmente las emociones relacionadas con la dependencia, la rabia y la pena.

Cuando hay una contención crónica de la rabia o de la pena, dichos estados emocionales quedan bloqueados en los músculos masticadores (maseteros), que se encontrarán tensos, duros y dolorosos a la presión. Sin embargo, cuando dichas emociones estén muy inhibidas  y su percepción muy distorsionada y fuera de la conciencia, este segmento habrá perdido su capacidad para sensarlas y expresarlas; en esta situación encontraremos los maestros muy blandos, lo que indica, probablemente, que hay un profundo conflicto de dependencia.

En este último caso, es frecuente que encontremos la barbilla elevada, con los músculos elevadores contraídos y las comisuras de los labios caídas hacia abajo, nos indicará la inhibición emocional de una profunda pena, con la que en ese momento no hay contacto consciente o existe alguna dificultad para su expresión.

No es raro que la expresión de esta profunda pena vaya seguida de una expresión de rabia, pues con frecuencia la pena suele estar bloqueando el contacto con la rabia.

 

3- Coraza muscular “cervical”

Su bloqueo tenso está relacionado con la necesidad de mantener un exceso de control sobre las propias emociones y sobre le mundo en general, e inhibe la expresión del rechazo y el afecto.

Este bloqueo tenso nos indica que la persona vive en un estado de alerta crónico por desconfianza en sí mismo y en benevolencia del medio. Suele corresponderse con la necesidad de mantener una actitud de defensa ante los supuestos imprevistos que puedan surgir del mundo interno o externo, para su respuesta inmediata, bien sea a través de la acción reactiva o de la inhibición completa del contacto con el estado emocional propio, sobre todo con las emociones hostiles con la rabia en primer lugar.

 

4- Coraza muscular “torácica”

El cuarto segmento es el torácico, que abarca todos los músculos intercostales implicados en la respiración, así como los músculas escapulares, subescapulares y los músculos deltoides… junto con los antebrazos y las manos. En el tórax sensamos las emociones que nos ponen en contacto con nuestros propios estados emocionales en relación con el mundo exterior.

La función del tórax es expresar dichas emociones desde el contacto más profundo. Cuando esta función está distorsionada o inhibida, se corresponde con un bloqueo torácico, con una disfunción de la respiración que se mantendrá en una actitud crónica de inspiración o espiración crónica, limitando el movimiento del tórax y, con ello, dificultando la respiración libre y espontánea; esta se torna superficial y con escasa capacidad para movilizar aire. Las costillas pierden su elasticidad y se endurecen, los movimientos de inspiración y espiración son poco aparentes  resulta difícil aplanar el tórax con la presión de las manos para ayudar a profundizar la respiración.

Al limitar la oxigenación, se disminuye la intensidad de las emociones, su percepción y la necesidad de expresarlas, inhibiéndose sobre todo el contacto con el dolor emocional, la rabia, el llanto y el anhelo.

 

5- Coraza muscular “diafragmática”

La tensión crónica del diafragma dificulta notablemente la conexión energética entre el tórax y el abdomen; es decir, entre el sentimiento y la percepción de las necesidades. Tan importante es su participación en los mecanismos de defensa, que cada uno de ellos se acompaña de un bloqueo específico de la función diafragmática.

La inmovilización del diafragma limita notablemente la capacidad respiratoria, la oxigenación, energetización e intensidad de la sensaciones y sentimientos. Además, hace del tórax y del abdomen dos compartimentos estancos. Todas las conexiones energéticas entre la parte superior e inferior del cuepro tienenque atravesar el diafragma.

La tensión crónica del diafragma, al dificultar el flujo energético ocasionará que percibamos nuestras necesidades distanciadas de su componente emocional, dificultado, por tanto, tomar conciencia discriminativa acerca de la necesidad organísmica de satisfacción. En la medida en que el diafragma esté bloqueado, cualquier movimiento energético que fluya desde la pelvis, al encontrarse el obstáculo de la tensión diafragmática, ocasionará espasmos crónicos en todo el organismo; clonismos que se pueden percibir acompañados de notable sensación de angustia y aumentar la tensión del diafragma como reacción de defensa.

 

coraza muscular

 

6- Coraza muscular “abdominal”

En el segmento abdominal experimentamos y sensamos nuestras necesidades biológicas básica, así como los contactos emocionales que provienen de los demás, nuestra nutrición básica emocional. Su bloqueo nos dificulta no solo la percepción de nuestras necesidades, sino también los afectos y las necesidades de los demás.

 

7- Coraza muscular “pélvica”

Fundamentalmente la pelvis es un reservorio energético relacionado con la capacidad de entrega y placer y, por tanto, con la capacidad de contacto tierno y agresivo. En la pelvis ocurre que el placer inhibido se convierte en rabia, y la rabia inhibida en espasmos musculares, y también en angustia.

El bloqueo de la pelvis la dispone en retroversión o anteversión forzada, lo que nos indica respectivamente, que la persona tiene dificultad para la entrega espontánea y libre a los demás, o para el contacto y la entrega a sí mismo. Una pelvis bloqueada rígidamente nos indica siempre una profunda desconexión de la persona con sus procesos emocionales y un refugio en la racionalización como defensa.

Su bloqueo implica un corte desde el más importante reservorio energético hacia el resto del organismo, dificultando la toma de conciencia de todas las sensaciones y estados emocionales. Por ello, interfiere en el arraigamiento de la persona en sí misma; dificulta sobre todo la percepción de los estados placenteros de relajación y la sensación de estar energetizado. Afecta de manera fundamental al sentimiento de seguridad en uno mismo.

Se interrumpe, además, el flujo energético hacia las piernas y los pies, dificultando la estabilidad y el arraigamiento sobre el mundo exterior. Por lo tanto, su bloqueo afecta tanto a la capacidad para estar arraigados en la realidad de uno mismo como en la realidad del mundo. Afecta a la capacidad de hacernos cargo de nuestros procesos conservando nuestra libertad y autonomía.

 


Fuente: Ternura y agresividad, de Juan José Albert
Fotografía: Jake DaviesHenry Hustava

elsa@psiquentelequia.com

Periodista, blogger, profesora, estudiante de psicología y Terapia Gestalt. Amante del yoga y la biodanza. Lectora, fotógrafa y viajera.

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