dejar de fumar, peso ideal

Dejar de fumar y el peso ideal

Dejar de fumar predispone a engordar y se conocen las razones que lo explican. Los cambios se producen, especialmente, en los tres primeros meses. Según los estudios, se sube entre 3 y 5 kilos de media. Sin embargo, todo tiene remedio y esto también. Los kilos de más pueden ser una cuestión simplemente transitoria. De hecho, hasta el 20 % de las personas que dejan de fumar vuelven al peso que tenían antes o incluso adelgazan respecto a él, pasado un año. Puedes volver a tu peso ideal.

dejar de fumar, peso ideal

La nicotina acelera el metabolismo

La nicotina incrementa el metabolismo basal por lo que se quema más grasa y se eliminan calorías. Al cesar la ingesta de nicotina, esas calorías que antes se eliminaban, pasan a acumularse.

La solución viene de la mano de encontrar otra fórmula que nos ayude a quemar esas calorías extra que ahora acumulamos. Y podemos quemarlas de una forma más saludable, por ejemplo, haciendo deporte. Puedes salir a andar rápido, simplemente. Mi opción favorita es la marcha nórdica. Es un excelente ejercicio.

La nicotina eleva los niveles de azúcar en sangre

La nicotina produce que el nivel de glucosa en sangre se eleve. Así, cuando cesa la ingesta de nicotina, nuestro cuerpo demanda esos niveles de glucosa a los que le hemos tenido acostumbrado durante años. Para ello nos va a pedir comer más.

Incluso puede que nos sorprendamos comiendo sin tener hambre… Y darnos cuenta de que, en realidad, lo que el cuerpo nos está pidiendo es un “chute” de glucosa extra, para volver rápidamente a los antiguos niveles de glucosa en sangre.

dejar de fumar, peso ideal

Cuidado con caer en el consumo de alimentos adictivos

El mecanismo es sencillo. Me tomo un helado. La descarga de azúcar extra sube rápidamente mis niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, el efecto es temporal porque, pasado un rato, mis niveles de glucosa van a caer en picado (incluso más abajo de lo que estaban antes del helado), haciendo que mi cuerpo demande una nueva ingesta, un nuevo “chute”. Esto favorece que un comportamiento puntual (comer un helado), pueda convertirse en un comportamiento recurrente (consumir habitualmente dulces).

Cuidado con acostumbrarse a consumir este tipo de productos que producen esas rápidas subidas de glucosa en el cuerpo: comidas azucaradas, con sal o grasas, productos con trigo ricos en hidratos de carbono. Son sustancias que pueden actuar en nuestro cerebro de manera parecida al alcohol o el tabaco. Y no queremos sustituir una adicción por otra…

La solución viene de la mano de darse cuenta de si estamos entrando en este juego o no y de encontrar otra fórmula que nos ayude a subir nuestros niveles de glucosa en sangre de una forma más saludable. Por ejemplo, podemos hacer una dieta muy rica en verduras y frutas durante las primeras semanas o meses tras dejar de fumar.

Dejar de fumar provoca que tardemos más en alcanzar la sensación de saciedad

Los elevados niveles de glucosa en sangre que teníamos cuando fumábamos, hacían que nos sintiéramos saciados por la comida más rápidamente. Al dejar de fumar, vamos a tardar más tiempo en sentirnos saciados, por lo que tenderemos a comer más de la cuenta…

La solución viene de la mano de tomar consciencia de ello. Podemos comer más lento, así daremos más tiempo para que la sensación de saciedad llegue al cerebro.  También podemos compensar el déficit, tomando un par de vasos de agua antes de empezar a comer o a cenar. Esto facilitará también que la sensación de saciedad aparezca más rápidamente. Con el paso del tiempo, nuestro cuerpo podrá ir reequilibrándose.

¿Realmente el tabaco calma la ansiedad…?

Aquellos que hemos tenido la experiencia de fumar, sabemos que en algún momento de nuestras vidas nos acostumbramos a fumar un pitillo y calmarnos. Sentíamos que el cigarrillo nos relajaba. Lo que quizá no sepamos es que lo que calmaba el pitillo era simplemente la ansiedad que nos causaba el síndrome de abstinencia de la propia nicotina. El mecanismo es sencillo. Después de varias horas sin fumar, mi cuerpo demanda una nueva ingesta de nicotina. Si no se la doy, se pone ansioso e insiste. Si se la doy, se calma y me deja en paz.

De esta forma mi cuerpo cae en la trampa de creer falsamente que fumar relaja y hace una asociación de ideas entre fumar y relajarse. La buena noticia es que el síndrome de abstinencia de la nicotina, propiamente dicho, se pasa rápido. Un par de días, una semana… Y que podemos aprender otras maneras de gestionar nuestro estrés que sean realmente eficaces y, además, saludables. Mi opción favorita es la técnica de gestión emocional EFT Tapping. Tiene una versión sencilla que cualquier persona puede aprender para auto-aplicación. Además, EFT puede convertirse en una gran compañera de viaje en tu proceso de dejar de fumar y mantenerte sin humo.

Realmente esos efectos de la nicotina en el cuerpo que acabo de describir estaban generando en nosotros unas ansiedades ficticias: las relacionadas con la ingesta de nicotina y su síndrome de abstinencia. Además, esas ansiedades “ficticias” podían estar causando confusión con las ansiedades “reales” de nuestra vida. Ahora, libres de humos, podemos recuperar el correcto funcionamiento de nuestro termómetro interior de ansiedades, quedándonos solo con las reales. Y de esta manera poder detectarlas y atenderlas más fácilmente.

dejar de fumar, peso ideal

El pitillo del placer…

El pitillo de después del café, el de después de comer… el pitillo del placer, el de tomarte una pausa… también existió y le vas a echar de menos. Date permiso para notarlo, despedirte de él y hacer el duelo. EFT Tapping también te puede ayudar aquí, a soltar nostalgias del pasado.

Cuídate, te lo mereces

Cuídate especialmente en las primeras semanas y meses. Sustituir el café por infusiones y eliminar temporalmente la ingesta de alcohol va a ayudarte. Tomar chicles o beber agua también puede ser de ayuda. Tomar alguna sesión de acupuntura… Prueba a ver que te va bien en función de tus gustos. Y…

¡Enhorabuena! Dejar de fumar no es fácil y tú lo has hecho. Empieza por mimarte, te lo mereces. Confía en que tu cuerpo sabrá reequilibrarse con el paso de los meses de forma natural. Y, en el interin, tú puedes ayudarte a ti misma/o a sentirte mejor y gestionar el tránsito en tu cuerpo. Empezarás a notar que tu cuerpo te lo agradece.

Tómate tu tiempo, sin empujar… Ya volverás a tu peso ideal. Una cosa detrás de otra.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Consulta y Formación

ana@unaoportunidadparacrecer.es

Mi enfoque es el del coaching generativo. Para mí, no se trata de cambiarte sino de reencontrarte contigo mism@, con tu ser auténtico, con tu patrón natural de salud, equilibrio y bienestar.

Sorry, the comment form is closed at this time.