El mapa de tus creencias no es el territorio

Las creencias

“Yo no valgo, soy el mejor, soy un fracasado, no voy a conseguirlo, soy feliz, puedo con ello…” son algunos ejemplos de creencias. Las reglas bajo las cuales vivimos. Al igual que los valores, son pilares en nuestra vida. Las construimos basándonos en nuestra experiencia y actuamos como si fueran ciertas. Las creencias, los valores y nuestros objetivos constituyen las principales características de nuestros mapas mentales. Con ellos creamos nuestra realidad. Actuamos como si esos mapas fueran ciertos, cuando son solo una forma de interpretar la realidad. Generalmente los hemos creado en la infancia, influenciados por nuestros padres y el entorno familiar en el que hemos vivido e interactuado.

 

El mapa no es el territorio

 

 

Pero “el mapa no es el territorio“, una cosa es el mundo y lo que en él pasa, y otra muy distinta es el mapa con el que lo interpretamos. Lo que nos suele pasar es que actuamos como si estos mapas fueran  verdades absolutas y, ciertamente, puede que esos mapas sean buenos para nosotros, nos empoderen y nos proporcionen libertad para actuar; es lo que llamamos  creencias poderosas. O puede que, por el contrario, sean mapas arrugados, con información insuficiente y llenos de peligros que nos limiten nuestras posibilidades; es lo que llamamos creencias limitantesNuestra forma de actuar dependerá en gran medida de si tenemos una creencia poderosa o limitante.

 

Eligiendo nuestras creencias

 

Lo mejor de todo esto es que podemos elegir nuestras creencias y educarnos para ponerlas a nuestro favor. Eso si, suele suceder que detrás de cada creencia hay mucho que personalmente hemos invertido. Nuestro mundo tiene sentido con ellas, nos proporcionan seguridad y certidumbre. O a veces nos recreamos en el desastre por ejemplo en frases como “ya te lo dije”. Es una manera de confirmar nuestra creencia.

 

¿Tienes dificultades para conseguir tus deseos u objetivos?

Si tu respuesta a lo anterior es afirmativa, revisa tus creencias. Generalmente en consulta, detrás de la consecución de un objetivo hay alguna creencia limitante que es necesario traer a la luz para avanzar. Suelen estar ocultas y no ser conscientes. En ocasiones, basta con ser capaz de expresarla, ponerle palabras. De esta sencilla manera ya le estamos quitando carga a la creencia, además de ser el primer paso para explorarla.

¿Podrías identificar en este momento alguna creencia que te esté limitando? Algunas de ellas podrían ser:

  • No lo voy a conseguir
  • Tengo que trabajar duro para ganar mucho dinero y poder vivir
  • No puedo vivir sin móvil
  • No soy una persona flexible
  • No puedo confiar en nadie
  • La gente tiene más suerte que yo
  • No merezco lo que tengo
  • Nadie me va a querer
  • No soy feliz

 

Cambia tus creencias y continúa avanzando

 

En coaching trabajamos a partir de creencias potenciadoras. Principios que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.

  • Confío en mi y en los demás
  • Quiero ser feliz
  • Me lo merezco
  • Yo lo valgo
  • Creo en mis capacidades
  • Puedo aprender

Algunas notas para cambiar nuestras creencias

 

  • Una cuestión de lenguaje: convierte la creencia limitante en temporal y en permanente la positiva. Por ejemplo, no es lo mismo decir “no puedo confiar en nadie” que “para esta situación concreta, no puedo confiar en ciertas personas”. O convierte la creencia positiva “estoy feliz” en “soy feliz”.

 

  • Supón que la creencia limitante que tienes es falsa. ¿Qué diferencia observas?, ¿vale la pena la diferencia?

 

  • Reformula tu mismo/a tus creencias:

Escribe la creencia que te limita (por ejemplo: yo no valgo).

– Piensa en qué tiene de positiva esa creencia para ti, a pesar de que te está limitando. (Si pienso que no valgo no tengo que esforzarme). 

– ¿Qué te gustaría creer en lugar de esa creencia? (Yo valgo).

Reformula tu creencia, para ello escribe la nueva creencia que te gustaría. (Yo valgo y puedo hacerlo). Ten en cuenta lo siguiente:

 

Plantea la frase en positivo. No coloques en la frase: “no, nunca, ninguno/a. 

Utiliza verbos en presente, como si la acción estuviera ocurriendo en este preciso momento. No la formules en tiempo pasado.

 

Medita si esta reformulación perjudica en algo o en alguna de tus relaciones. ¿Te sientes cómodo/a con ella?

-Piensa en alguna situación que hayas vivido o estés viviendo. ¿En qué hubiera cambiado o cambia la situación teniendo esta nueva creencia? ¿Hay diferencia?

– Lleva la creencia limitante a tu baúl de viejas creencias. (Siempre estará disponible ahí si la necesitas).

-Incorpora esta nueva reformulación a tu vida, !actuando! ¿En qué próxima situación te comprometes a utilizar esta nueva creencia?

 

Recuerda que la acción te dará retroalimentación y aprendizaje para continuar avanzando hacia tus objetivos y metas.

Olvídate del fracaso, tan solo aprende. No puedes decir que has fracasado a menos que abandones.

Tienes todos los recursos a tu alcance, !despierta a ellos y ponte en marcha!

Y por encima de todo… lo estás haciendo lo mejor que puedes ahora y aún puedes hacerlo mejor.

 

Bibliografía:

Coaching con PNL. Joseph O’ Coonor. Andrea Lages. editorial Urano. 2005.

 

 

 

lola.ruano@gmail.com

Executive, live and deep coach. PNL. Gestalt. Mi manera de acompañar procesos se basa en aceptar el pasado, para poder construir un nuevo futuro y presente, siendo honestos con nuestro aquí y ahora y sobre todo, confiando en nuestra propia autorregulación y la del proceso.

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