Experiencia

Un famoso boxeador de mis pagos, el inefable Ringo Bonavena, decía que la experiencia es un peine que te dan cuando ya te quedaste calvo.  También había otra frase por el estilo que la sabiduría popular inmortalizó en una pared: “cuando supimos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. A lo largo de mi vida he tenido en muchas ocasiones la sensación de llegar tarde a las cosas porque todo discurre muy deprisa y yo soy lento.

Ringo-Bonavena

Decía mi madre ¡Ay Goyito, qué vueltero!, darle tantas vueltas a los temas lleva, en mi caso, a la neurosis. Ese punto de insatisfacción constante, la incomodidad que se produce por adelantar acontecimientos e imaginarlos antes que experimentarlos. La mecánica del deseo que se sostiene en la ficción de la promesa. Ahí está la trampa, se llama expectativa. Percibir el tiempo y el presente no como un don, sino como un obstáculo.

Los antiguos recomendaban no desear más que lo que uno ya tiene. El gran viaje de la vida comienza para el sabio precisamente en el lugar exacto en el que están sus pies plantados.

seneca

Después de los cuarenta años, los meses comienzan como suelen comenzar todos los meses, de manera completamente discreta y silenciosa. El tiempo se acumula sin presentar ninguna fisura, ni marca de fuego.

Carezco de ese orden interior que permite tomar conciencia del curso de la vida pero a lo largo de ella me he enterado de algunas cosas:

Lo que sé

La experiencia de ser padre, contacto con un orden superior, con lo más sagrado del amor.

El acto de escribir es ingrato y decepcionante. Truman Capote comparaba la publicación de un libro con la experiencia de sacar a un niño a un parque y dispararle en la cabeza.

Desconfío de los políticos de toda época y lugar. Me resultan igualmente vomitivos el cinismo de la derecha y la inanidad de la izquierda. Como decía Nicanor Parra, “la izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas”.

Artefactos, Parra, 1972

La tarea de las religiones siempre fue la misma, servir de consuelo a la humanidad que va directo al matadero.

La ironía se convierte en una frivolidad cuando uno abandona la juventud.

La solemnidad apesta como una cloaca.

La vida es fiebre de la materia. Un proceso incesante de descomposición y recomposición de moléculas.

Todo cambia y esto también pasará.

He visitado, cerca de Burdeos, la torre de piedra renacentista en la que Montaigne escribió sus Ensayos. Fue una tarde de júbilo. Al final de un largo camino de tierra, sentí la agitación de estar ante el paisaje perfecto.

Vi un atardecer desde lo alto de Primrose Hill en Londres. Empezó a llover a cántaros. No me importó en absoluto.

A los profesores universitarios de filosofía les vendría muy bien hacer terapia. Bajar un poquito el ego y deconstruir sus narcisismos.

Fui uno de los fundadores del Cineclub Bergman. Veíamos películas de Cassavetes en VHS y nos enamorábamos de Gena Rowlands. Las chicas incluidas.

 

Quiero cosas que nunca podré tener. La amistad de Mick Jagger, por ejemplo.

En la selva costarricense, cerca de Puerto Limón, vi a una hembra de perezoso caer desde la cima de un árbol inmenso.

Tenía casi veinte años cuando fotografié la tumba de Cortázar. He pasado en los cementerios algunos de los ratos más vibrantes de mi vida.

La poesía de Lou Reed, las melodías de David Bowie, la voz cascada de Tom Waits, los bailes del Indio Solari, la cadencia de Bob Marley.

Confieso que he gozado.

Lo que soy

Siempre me han fascinado las entrevistas. Hace muchos años la revista Vanity Fair creó el Cuestionario Proust. Es una buena estrategia para conocer a alguien, para definirse a uno mismo de forma concisa. Éstas son mis respuestas:

Cuestionario-de-Proust-en-Vanity-Fair

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

Viajar. Comer. Leer.

¿Cuál es su mayor miedo?

Morirme antes de tiempo, antes de haberme dado cuenta de lo que se trataba.

¿Cuál es el rasgo que más deplora de sí mismo?

Ser miedoso, falto de confianza. Necesitado de elogio. Perezoso.

¿Cuál es el rasgo que menos le gusta de los demás?

La pedantería.

¿Quién es la persona viva que más admira?

Werner Herzog.

¿Cuál es su mayor extravagancia?

Haber tenido una colección de uñas, recortadas de los dedos de mis pies.

¿Cuál es su actual estado de ánimo?

Como dice una amiga, optimista contra todo pronóstico.

¿En qué ocasión miente?

En infinidad de ocasiones, sobre todo a mí mismo. Ahora mismo.  

¿Qué es lo que más le gusta de su apariencia?

Mi peinado bajo los efectos de la humedad de Buenos Aires.

¿Cuál es la cualidad que más le gusta en un hombre?

El sentido del humor.

¿Y en una mujer?

El poder de seducción.

¿Qué palabras o frases utiliza con demasiada frecuencia?

Fantástico. Genial.

 ¿Quién o qué ha sido el amor de su vida?

Mi hija.

¿Dónde y cuándo fue más feliz?

Descubriendo ciudades. Veraneando en Miramar. 

¿Qué talento le gustaría tener?

Ser políglota.

¿Qué cambiaría de sí mismo?

La poca tolerancia a la frustración. La tendencia a la procrastinación.

¿Cuál es su mayor logro?

Haber terminado la tesis doctoral.

Si muriese y pudiera reencarnarse, ¿qué sería?

Un gato. De ser posible, bajo la protección de una señora distinguida y dueña de un palacete en Praga o Florencia. Casi nada.  

¿Dónde le gustaría vivir?

En París, más cerca de mi hermana y su familia, pero con el clima de Madrid.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Una caja de zapatos en la que guardo viejas cartas de amor, folletos de museos y entradas a recitales de rock a los que fui en los ’90.

¿Qué es para usted lo más profundo de la miseria?

De ahí ha salido buena parte de la mejor literatura.

¿Cuál es su ocupación preferida?

Charlar con Laura,  mi mujer.

¿Cuál es su característica más marcada?

La curiosidad.  

¿Qué es lo que más valora de sus amigos?

Que son buenas personas, talentosos y para colmo lindos.

¿Quiénes son sus escritores favoritos?

Es una lista larga: Lawrence Sterne, Joseph Roth, Borges, Saul Bellow, Javier Tomeo, Carrère, Coetze, Virginie Despentes, Franzen, Bolaño, Jorge Ibargüengoitia, Bryce Echenique.

¿Quién es su héroe más preciado de ficción?

El Quijote de la Mancha. Por lejos y muy por encima de cualquier otro.

¿Con qué figura histórica se identifica más?

George Orwell.

¿Quiénes son sus héroes en la vida real?

Es una heroína, se llama Viru. Luchadora incansable, muy valiente. Amiga de fierro.  

¿De qué es lo que más se arrepiente?

De haber procurado ser coherente.

¿Cómo le gustaría morir?

De viejo, mientras duermo.

¿Cuál es su lema?

Nitimur in vetitum (nos lanzamos hacia la prohibido). El mismo que tenía Nietzsche.

saravia.gregorio@gmail.com

Profesor de Filosofía. Doctor en Estudios Avanzados en Derechos Humanos.

  • Matias Franco

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    17/04/2018

    Un acto valiente y generoso el tuyo. Valiente porque abrirse a los demás siempre nos hace mas vulnerables y generoso porque desmitifica esa misma idea estúpida que nos hace creer que si nos escondemos dentro nadie nos dañará.
    Nos conocemos y eso es un evento cósmico.. “Yo soy otro tu, tu eres otro yo”

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