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¿Respetamos la integridad física de nuestros hijos?

El derecho al propio cuerpo

El derecho al propio cuerpo ha sido un tema que ha suscitado interminables polémicas, sobre todo en dos áreas; El aborto y la eutanasia. Y más recientemente con temas como la gestación subrogada o la prostitución.

No me ocuparé aquí de estos asuntos, bien trillados desde la política, sino del derecho al propio cuerpo de los niños y los derechos que tienen los padres/tutores/cuidadores sobre el cuerpo de sus hijos/pupilos.

Todo el mundo con una mínima capacidad de razonamiento considera que la ablación del clítoris es una práctica aberrante, estructuralmente perversa y fundada en la más profunda misoginia. Una costumbre derivada del terror al deseo femenino que busca castrarlo, no simbólicamente, como tantas veces se hace en nuestras sociedades “modernas”, sino literalmente.

Se considera por tanto que la ablación es una mutilación sin ninguna justificación de tipo médico, un atentado a los derechos de las mujeres y las niñas y como tal, está penada en las legislaciones de la gran mayoría de los países del mundo y condenada por la Organización mundial de la salud (OMS) y la Organización de las naciones unidas (ONU).derecho cuerpo

Pero ¿Qué sucede en nuestras sociedades? ¿Somos tan diferentes?

¿Respetamos al 100% la integridad física de los menores y su derecho sobre su propio cuerpo?

Es evidente que ninguna práctica tan terrible como la ablación se práctica en Europa o América en este momento y no quiero banalizar la misma, simplemente extender el argumento. Si la ablación es un acto reprobable porque en ella se fuerza a una persona que no tiene posibilidad de elegir a una mutilación irreversible en su cuerpo. ¿No podemos encontrar ejemplos de esto en cualquier país occidental?

En este momento se me ocurren dos.

La circuncisión

El primero sería la circuncisión, un tema que no parece generar polémica en España pero que en los países del norte de Europa ha suscitado agrios debates de final incierto.

Existen dos tipos de motivos por los cuales se considera la realización de este procedimiento: Motivos de tipo médico/higiénico y motivos religiosos.

Los motivos de tipo médico/higiénico pueden dividirse a su vez en aquellos reactivos y preventivos.

Los reactivos son aquellos que consideran la circuncisión en el caso de existir una condición médica que la aconseje, por ejemplo, la fimosis. Estos no generan mayor polémica aparte de la posible presencia de tratamientos menos invasivos que algunos profesionales de la medicina defienden en contra de la idea de que la circuncisión completa es la única opción.

Aquellos motivos que llamaríamos preventivos han sido abanderados sobre todo por la asociación americana de Pediatría, país en el cual la circuncisión es muy frecuente por cuestiones heredadas del puritanismo (se consideraba, por ejemplo que la circuncisión dificultaba la masturbación). En la actualidad estos pediatras manifiestan que la práctica previene problemas relacionados con la falta de higiene, determinadas infecciones, el cáncer de pene y la transmisión de enfermedades como el VIH o el VPH. Sin embargo es de señalar que en Europa, donde la mayoría de varones no están circuncidados la prevalencia de estas enfermedades es menor que en EEUU. Estos datos han ocasionado que ninguna de las asociaciones médicas europeas recomiende este procedimiento de forma general, considerando que sus presuntos beneficios no son suficientes como para justificar el daño realizado al menor. Incluso algunas de ellas, como la holandesa o la sueca han ido más lejos planteándose restricciones muy amplias a esta práctica dentro del campo de la medicina.

Polémicas médicas aparte, el otro gran motivo para la realización de la circuncisión viene de muy lejos y es de tipo cultural y sobre todo religioso. En la actualidad es realizada principalmente por esta razón dentro de las comunidades religiosas musulmanas y judías.

En las comunidades religiosas que practican el judaísmo existen, como en todas las religiones, secciones más moderadas y otras más ortodoxas, para las segundas la operación siempre la realiza un rabino. Esto convierte a la circuncisión en la única intervención quirúrgica en la que se plantea con normalidad su realización por parte de una persona no cualificada.

Es de destacar que en la actualidad existe un creciente número de personas dentro de las comunidades religiosas judías que están en contra de esta práctica y consideran que no es necesaria para poder considerarse observante de la ley y por tanto, judío.

En el caso de los musulmanes no existe una base coránica firme para la práctica ni, por tanto, un ritual establecido, por lo que la operación pueden realizarla los urólogos, si es que aceptan hacerlo por un motivo no médico. Además también podemos encontrar grupos que están en contra de esta práctica considerándola como preislámica y ajena al profeta.

Sin embargo la cuestión en los dos casos sigue siendo la misma: ¿Está justificado por un motivo exclusivamente de tipo religioso infringir una mutilación irreversible a un neonato?derecho cuerpo

Los agujeros en las orejas

El otro ejemplo debería ser más claro de ver, por no existir cuestión médica alguna ni profundos sentimientos religiosos implicados, y sin embargo, la mayoría de la gente que lea este artículo no estará de acuerdo con lo que aquí se va a decir. Pero me parece importante plantearlo, para no esquivar la cuestión, culpando a los musulmanes, a los judíos ortodoxos, a los habitantes de países del tercer mundo, a los pediatras americanos o a uno que pasaba por allí.

Miremos algo que sucede en nuestro país, sin polémicas, en todos los hogares y por supuesto sin mala fe.

Los pendientes en los bebes son un tema muy peliagudo porque lo tenemos tan interiorizado como una cosa natural que en la mayoría de los casos no nos paramos a pensar en lo que estamos haciendo. Por supuesto, el daño en este caso es mucho más leve que en los anteriores pero también es cierto que se realiza exclusivamente por motivos relacionados con la estética, la tradición y los roles de género.

Un bebe nace, si es niño se le pone en la cuna tranquilamente, si es niña se le agujerean las orejas. Los padres deciden infringir al bebe un daño totalmente innecesario debido a que… ¿Es una costumbre? ¿Queda bonito? ¿Es una niña y la gente tiene que poder identificarla desde que lleva pañales?

¿Dónde queda aquí el derecho de la niña, neonata a su propio cuerpo? El derecho, en definitiva, a no sufrir un daño completamente innecesario.

¿Alguien entiende que una adolescente de 16 años tenga que pedir consentimiento a sus padres para ponerse un piercing en la oreja cuando esos mismos padres al nacer han podido ponerle dos sin su consentimiento?

En ese sentido es fácil entender que en ciertos países se esté promoviendo la prohibición de esta práctica por considerarse abusiva con un menor de edad, con el añadido, por supuesto, del sesgo sexista que supone que solo las niñas sufran esta práctica que ya las diferencia de los varones desde la cuna.

Conclusiones

Sé que este es un tema polémico y no quiero culpabilizar a los que han realizado estos procedimientos sobre sus hijos, entiendo que en la inmensa mayoría de los casos se hace desde la inercia, la tradición, las presiones del entorno y la buena fe. Sin embargo, me parece importante que este artículo sirva para reflexionar acerca del porqué tomamos una determinada decisión que implica el cuerpo de nuestros hijos.

Al fin y al cabo, a los niños hay que enseñarles desde que nacen muchas cosas, algunas de las más importantes están relacionadas con el autocuidado, la protección y los derechos sobre el propio cuerpo.

El menor debe saber que su cuerpo debe cuidarse y que nadie tiene derecho a infringirle daño alguno. Disponer del cuerpo de nuestros hijos como si fuese el nuestro lanza un mensaje muy confuso en este sentido.

Si adulto ya, decide agujerearse todo el cuerpo, operarse la nariz, circuncidarse o tatuarse de la cabeza a los pies será una decisión libre, informada y con pleno consentimiento.

Y ya de mayores que cada uno haga lo que le de la gana. Mientras tanto, piénsalo dos veces.

¿Lo estás haciendo por él/ella o por ti?

ecuribesch@gmail.com

Psicólogo colegiado de Madrid, pintor de estilo figurativo, miembro fundador de Psiquentelequia y presidente de la Asociación Cultural Glycon

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