La visión de las psicopatologías desde la Terapia Familiar Sistémica.

Existen muchas escuelas en Psicología que ofrecen diversas estrategias para tratar las  psicopatologías, el enfoque sistémico no escapa de ello. La terapia familiar sistémica es un enfoque relativamente nuevo (hablamos de un surgimiento sólido en la mitad del siglo XX),  se basa en la teoría general de los sistemas, que rompe con el esquema clásico de causa – efecto, y principalmente muestra una visión contextual e integradora del individuo y de la influencia que recibe del “afuera”  pero a su vez, de cómo éste tiene capacidad de influencia en los sistemas a los que pertenece (familia, escuela, trabajo, amigos, sociedad, etc.) en síntesis, la reciprocidad.

 

Para la sistémica la familia funciona como un sistema integrado, es decir, todos son importantes y entre todos se construye una realidad, y a su vez este sistema familiar va a estar influido por el contexto en el que se desarrollan, mostrando así una dinámica de circularidad, donde “uno afecta a todos y todos afectan a uno”. Entonces, los puntos de mira de la terapia sistémica familiar son principalmente LAS RELACIONES.

 

 

 

LAS PSICOPATOLOGÍAS:

 

La  APA (Asociación de Psiquiatras Americanos) es la principal institución a nivel mundial que ha desarrollado el trabajo de organizar y clasificar las diferentes psicopatologías, las enfermedades mentales o psiquiátricas. Desarrollaron un Manual Diagnostico  conocido como DSM (Manual diagnóstico y estadístico por sus siglas en inglés) que ayuda a los profesionales de la salud a realizar una evaluación clínica, que permita luego “encasillar” a la persona evaluada en alguna etiqueta médica psiquiátrica, según los criterios que logre acumular. Este manual magistralmente organizó las enfermedades mentales según su prevalencia en la población, y ayudo a diferenciar unas de otras. Un trabajo arduo y realmente admirable.

 

Sin embargo, también ayudo a desarrollar etiquetas que las personas llevan de por vida en algunos casos y que determina su manera de relacionarse con ella. Algunas escuelas de tratamiento psicológico y psiquiátricos se casan solo con la etiqueta y trabajan desde ella para ubicar al individuo al mundo con su “nueva realidad”, “soy esquizofrénicx”, “soy alcohólicx”, “soy bipolar”, ofreciendo una construcción de la identidad a través de la mirada de la enfermedad mental, una visión lineal de la enfermedad, o dicho de otra manera una relación de causa efecto.

 

El enfoque sistémico da un giro con relación a esta “identidad”. Establece QUE la enfermedad mental dentro de una familia cumple “una función. Se introduce el enfoque desde la circularidad, y se establece las dificultades y las psicopatologías desde el punto de vista relacional, es decir hay alteraciones relacionales en una familia que favorecen la aparición de enfermedades mentales, en algunos casos la psicopatología “regula” al sistema familiar. P. Watzlawick  . (1991)

 

 

En este sentido se libera a la persona de ser “el enfermo”, para trasladarlo al sistema familiar como  un “sistema portador de un síntoma o de una enfermedad”, es decir se cambia la narrativa por lo cual no se habla de DIAGNÓSTICO CLÍNICO  sino de  DIAGNÓSTICO RELACIONAL.

 

El papel de las relaciones nutricionales de una familia.  

 

Entonces, partiendo desde la circularidad y desde el enfoque sistémico entendemos que  cada familia tiene dinámicas únicas, que han sido influidas por un contexto pero que también influyen en él.  Estas dinámicas van a permitir el desarrollo de roles, jerarquías y funciones para cada uno de sus miembros, es decir son una demostración de cómo ésta familia se organizó y ha construido su realidad.

 

J. Linares, autor y exponente de la Terapia Familiar Sistémica en España, a través de su libro Terapia Familiar Ultramoderna, explica como hay dinámicas que pueden favorecer en gran medida la aparición de síntomas o de algunas psicopatologías. No hay reglas estáticas ni rígidas que se presenten como receta ante un fenómeno, pero si indica que hay situaciones en dinámicas familiares que mantenidas y experimentadas durante mucho tiempo puede predeterminar la aparición de un síntoma o una psicopatología, la aparición de síntomas graves existe cuando hay interferencias en las relaciones por situaciones de poder y de maltrato.

 

Según este autor, el amor se manifiesta en las relaciones a través de la nutrición entre los miembros de un sistema familiar. La nutrición relacional es el motor que rige la construcción de la personalidad, y por lo tanto, posibles bloqueos pueden llevar a desarrollar trastornos psicopatológicos. Indica que la nutrición relacional pasa por las relaciones de confirmación, el cual consiste en la aceptación de la existencia del otro, y de esta manera desarrollando la capacidad para apreciar las cualidades del otro aunque sean distintas de las propias, valorándolas. Pero si aparece la falta de reconocimiento, es decir la desconfirmación como una percepción de la no existencia propia en términos  relacionales o la descalificación como la falta de valoración, como por ejemplo el racismo, muy probablemente aparecerán síntomas, como una manera de regular y procesar el maltrato relacional.

 

 

El diagnostico relacional lo establece a través de un filtro de diversas características familiares, (como en una especie de puzle, que al unir todas las piezas nos muestra un panorama o foto general de un sistema familiar). Linares, indica que es útil evaluar primero la organización familiar para a su vez comprender la identidad de la persona y la familia. Las cualidades de la organización son la cohesión (distancia emocional entre los miembros del sistema, ubicables entre dos polos, aglutinación y desligamiento), la adaptabilidad (capacidad de los sistemas de cambiar bajo la influencia de las circunstancias, en familias problematizadas pueden ir desde la rigidez o caotización) y la jerarquía (función relacional que soporta la toma de decisiones). Y finalmente esto como se traslada a la mitología familiar, las construcciones de narrativas de los miembros del sistema. Está constituida por los valores y creencias, el clima emocional y los rituales.

 

A partir de allí se hace un ejercicio para comprender las experiencias existenciales entre los miembros de un sistema familiar, y como este guía su realidad e identidad.

 

Familia como sistema abierto y dinámico.

 

La familia forma parte a su vez de otros sistemas que interactúan y se relacionan entre sí, nutriéndose constantemente. Por lo cual se dice que las familias no son entidades estáticas ni rígidas, si no por el contrario en constante movimientos, construyendo simultáneamente nuevos códigos y realidades.

 

Razón por la cual, cuando aparece una psicopatología no todo está perdido, sino por el contrario, habla de una familia que está en movimiento y en búsqueda de regulación, en búsqueda de un encuentro entre sus miembros con elementos nuevos que la dinamizan, sin embargo en estos casos con mucho sufrimiento asociado.

 

 

 

La invitación que se plantea desde la perspectiva sistémica es a “des-etiquetar” a la persona que sufre el síntoma o la psicopatología. No obvia ni ignora la psicopatología, pero evita la biogolización rígida de los trastornos, y lo lleva al plano relacional, tratando de entender las condiciones que favorecieron y finalmente como se configuró el síntoma o la psicopatología en un sistema familiar en particular, ¿cómo? Y ¿para qué?. Por lo cual se dice que hay dinámicas que construyen psicopatologías y psicopatologías que construyen dinámicas.

 

Finalmente esto representa una esperanza para el terapeuta sistémico, que también participa como un miembro activo dentro del sistema, utilizando todos sus recursos para entender la organización y miologías de las familias, buscando estrategias de construir nuevas narrativas que ofrezcan menos sufrimientos y con más mirada nutricional entre los miembros de un sistema relacional.  Y también para las familias, de saber que su sistema no es estático y que los movimientos favorecerán reencuentros más nutricionales entre sí, desconfigurando, deconstruyendo para volver a construir.   Potenciar un sistema basado en el amor y en la aceptación del otro, reconociendo su valor y su existencia y dejando que esto sea una fuente nutricional,  a su vez resaltar los mecanismos regulatorios de una familia  potenciando sus recursos positivos.

 

 

gabrielacahuao@hotmail.com

Soy psicóloga formada en el enfoque sistémico. Me desempeño en temáticas de Infancia y Derechos Humanos, actualmente trabajo para el Servicio Nacional de Menores de Chile.

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