Mi hijo tiene un Amigo Imaginario: ¿es algo patológico?

Los amigos imaginarios son un fenómeno mucho más frecuente de lo que popularmente se cree. Principalmente se da en niños de entre 3 y 7 años, aunque pueden perdurar en la adolescencia y edad adulta, o incluso desaparecer y reaparecer en algún momento posterior de nuestra vida. En absoluto es algo patológico pero a menudo genera mucho estrés en los padres y por eso acuden a consulta.

 

¿Qué es un Amigo Imaginario?

 

La definición como casi todo en psicología ha generado algo de controversia y ha evolucionado con el tiempo hasta lograr una base suficiente de consenso. Básicamente se considera que un amigo imaginario puede ser:

  • Un personaje invisible con el que el niño interactúa, nombra en conversaciones y juega.
  • Un objeto en el que el niño personifica a su amigo imaginario, como un juguete o un peluche.
  • Una personalidad que el niño interpreta.

Generalmente surgen muchas dudas ya en este punto, ya que puede resultar complicado distinguir cuando un peluche es un compañero de juegos puntual o cuando un niña que juega a ser Elsa de Frozen está interactuando con un amigo imaginario. La clave para distinguirlo es que el niño interactúe de forma frecuente y estable a lo largo de un período de tiempo, excediendo su imaginación los límites de la realidad observable. Esto quiere decir que un peluche al que el niño ignora o solo juega con él puntualmente o una personalidad que el niño interpreta en un juego de rol una tarde no son amigos imaginarios.

Si un niño insiste en que le llames Han Solo y le trates como tal, con una personalidad propia diferente, consistentemente durante varios meses, probablemente nos hallamos ante un caso de un amigo imaginario. Si un niño tiene un osito de peluche pequeñito y apolillado pero habla de él como si fuera enorme y fiero e interactúa con él durante años como si fuera un amigo al que cuenta confidencias, acertaremos en pensar que se trata de un amigo imaginario. Estos casos serían ejemplos evidentes del fenómeno, aunque la mayoría se sitúan en un claroscuro porque la propia definición “de forma frecuente y estable durante un período de tiempo” es ambigua y deja en fronteras difusas un concepto que por otro lado, resulta difícil acotar.

 

¿Es algo patológico?

 

Al principio se consideró que era un signo de psicopatología en los niños, sobre todo en los casos de entes invisibles, como una forma de psicosis infantil. En el cine el retrato que se hace de estos niños es principalmente en el marco de películas de Terror en las que los niños con un aspecto muy perturbador hablan con fantasmas o seres demoníacos y levitan con un cuchillo en la mano.

Amigos Imaginarios, ¿algo patológico?Investigación posterior, ha analizado los motivos por los que aparecen estos amigos imaginarios dando una imagen alternativa muy alejada de estas patologías palomiteras. Estos amigos imaginarios aparecen entre los 3 y los 7 años, lo que no es de extrañar puesto que es la etapa infantil de mayor desarrollo de la imaginación en ausencia de un pensamiento lógico y concreto. Siguiendo las etapas descritas por Piaget, los niños a partir de los 2 años desarrollan la función simbólica, esto es, la capacidad de usar signos y símbolos, de imitar en diferido, de desarrollo lingüístico, juego y dibujo simbólico… Mientras que entre los 7-8 años el niño entra en una etapa de mayor socialización y pensamiento lógico y racional, pasando del egocentrismo típico de los niños más pequeños a incorporar a los Otros. Es fácil entender por qué la mayoría de amigos imaginarios desaparecen pues en torno a los 8 años.

¿Qué distinguiría entonces la presencia de un fenómeno como este de una psicosis infantil o de un trastorno de identidad disociativo incipiente? Respecto a la posibilidad de estar desarrollando un trastorno de personalidad múltiple, es importante distinguir si el amigo imaginario en el caso de que sea una personalidad que se interpreta, se adueña del niño y opera fuera de su consciencia con períodos de amnesia lacunar entre una personalidad y otra. En caso de que así fuera, es importante que un especialista evalúe al niño para descartar el trastorno. Respecto a la psicosis infantil, se ha demostrado que el parámetro que marca que un niño tenga confusión sobre la realidad y la ficción es el control que ejerza el niño sobre la fantasía; de este modo, sería más probable que el niño estuviera rompiendo con la realidad y confundido ante mito culturales ampliamente aceptados como Papá Noel, ante personajes de cuentos como Caperucita Roja, ante personajes de ficción como Peppa Pig o ante espectáculos de magia, en los que en todos ellos el niños ejerce nulo control sobre la ficción. Un indicador de riesgo de psicosis infantil podría ser si el niño siente que pierde el control sobre su amigo imaginario o si el niño refiere que su amigo imaginario le hace sentir mal.

Por encima de los 8 años, algunos amigos imaginarios persisten residualmente, otros desaparecen, otros se elaboran de forma más compleja dando lugar a Paracosmos… Este hecho suele preocupar mucho a las familias, pero antes de preocuparse y acudir a un especialista conviene desgranar cuál es la función concreta que cumple el amigo imaginario en la vida del niño y también por qué desaparece o persiste según el caso. Por ejemplo, si el niño es hijo único, vive en una zona con pocos niños de su edad y en su casa tiene muy poca estimulación, salvo que algunos de estos parámetros cambie es posible que el amigo imaginario continúe siendo un vehículo de diversión y juego simbólico en la adolescencia.

En el próximo post desmenuzaré los motivos más frecuentes por los que aparecen estos amigos tan particulares así como las características más comunes de los niños que los crean. Es importante desmitificar la imagen popular del niño aislado y trastornado que trasciende del celuloide.

jacobo.ozores@gmail.com

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