Música al final de la vida

Puede que hoy comience con una pregunta algo incómoda. ¿Has acompañado alguna vez a un ser querido en su último tramo de vida, o te has parado a imaginar cómo te gustaría vivir esos últimos momentos? Vivimos en una sociedad que evita la muerte, que mira hacia otro lado, cuando realmente es la única certeza que tenemos cuando llegamos a este mundo. Al igual que nos acompaña durante toda nuestra existencia, la música puede ser también una compañera que nos ayude a integrar lo vivido y a despedirnos desde una actitud de aceptación y serenidad.

 

La serenidad que da integrar lo vivido

 

Musicoterapia y cuidados paliativos

 

Si bien a nivel histórico, en muchas culturas ha sido habitual el uso de la música para acompañar el momento de la muerte, en nuestra sociedad esta práctica ha adquirido nuevo significado a partir del desarrollo de los cuidados paliativos en los países anglosajones desde la década de 1960 y 1970. Los primeros musicoterapeutas comenzaron a aplicar distintas formas de acompañar que comenzaron a ser sistematizadas a partir de la década de 1990. Los principios que han guiado esta aplicación de la música en el acompañamiento durante los últimos días han sido:

  • Potenciar las relaciones interpersonales de la persona moribunda.
  • Aumentar su autoestima a través de la autorrealización derivada de la expresión libre.
  • Emplear el ritmo para estimular la participación y facilitar el orden en un momento de posible caos.

 

 

¿Qué abordajes se puede emplear con personas al final de la vida?

 

Para facilitar el modo en que podemos aproximarnos a una persona en esta etapa, se suele hablar de cuatro tipos de técnicas de musicoterapia:

  • Receptivas: dado el deterioro de la persona, puede que sea difícil su participación activa, y por ello se recurre a la escucha de música con un significado o intención especial.
  • Creativas: hacen referencia a la composición de nuevas canciones o piezas musicales, con o sin letra, o a la improvisación libre, con voz o instrumentos.
  • Recreativas: engloba la interpretación de música ya conocida para la persona, ya sea con instrumentos o con la voz.
  • Combinadas: implican la fusión de la música con otras modalidades artísticas, como el movimiento, el arte o el teatro.

 

La música como expresión de lo vivido

 

¿Qué influencia puede tener escuchar música en esta etapa final?

 

Cuando se pide a una persona que elija una canción, entra en juego su memoria autobiográfica, con los significados y emociones que aflorarán durante su escucha. Posteriormente, el procesamiento verbal puede ayudarle a descubrir nuevos significados o asociaciones, a poner de manifiesto ciertos bloqueos emocionales, o a lograr una comprensión profunda de hechos pasados. También puede hacerse un análisis de la letra, si realmente tiene sentido para la persona, de modo que pueda tener una nueva oportunidad de adentrarse en su mundo de significados para lograr una integración de lo vivido.

Llevar a cabo una revisión de la música importante para la persona puede ayudar a identificar varios periodos de su vida con el fin de estimular el debate sobre su historia vital. El ensamblaje de esta música representativa de sucesos o momentos vitales importantes se denomina biografía musical.

Otra técnica receptiva es el arrastre, que consiste en que la ejecución de cierta música por parte del musicoterapeuta con el fin de modificar parámetros fisiológicos de la persona. Suele emplearse para calmar una respiración o pulso agitados. Se comienza siguiendo la frecuencia cardiaca, y de forma gradual el ritmo musical se va enlenteciendo, de modo que el pulso y la respiración se ajustan.

Una tercera opción de música receptiva es el empleo de la visualización a partir de la música proporcionada por el terapeuta, ya sea en vivo o grabada. Esta técnica es muy potente para transitar por el contenido inconsciente y emocional de la persona.

 

¿Cómo ayuda la creación musical a integrar lo vivido?

 

La composición de canciones es una técnica muy importante y efectiva en cuidados paliativos. ¿Qué puede conseguir?

  • Ofrece a la persona la oportunidad de expresarse de forma creativa a través de las palabras y la música.
  • Puede percibirse como una forma menos amenazante de desarrollar una narrativa sobre aspectos de la propia vida.
  • Puede estimular la expresión de pensamientos y sentimientos.
  • Facilita el bienestar físico y social.
  • Valida de forma verbal y musical la expresión emocional.
  • Puede potenciar la autoestima.

 

La improvisación musical puede ser realizada por el musicoterapeuta y la persona en situación de últimos días de forma individual o conjunta. El terapeuta presta apoyo, ofrece un reflejo y estímulo de la expresión de la persona por medio de la música, con menor peso del procesamiento verbal.

 

 

Cada vez se integran más estos enfoques también en los cuidados paliativos pediátricos, aún con necesidad de gran desarrollo en nuestro país.

 

 

La dedicatoria de canciones consiste en la elección o composición de una canción por parte de la persona con el fin de expresar un pensamiento, sensación, o sentimiento hacia otra persona, lo que puede ayudar a integrar aspectos vividos con la misma. La creación de legados musicales puede facilitar el proceso de duelo en las personas cercanas una vez que su recorrido vital haya finalizado.

 

¿Qué evidencias respaldan el uso de musicoterapia en cuidados paliativos?

 

Cada día, la labor del musicoterapeuta está más contemplada dentro de los equipos de profesionales de cuidados paliativos. Entre los efectos derivados del uso de la música en este ámbito, se encuentran:

  • Reducción del sufrimiento emocional (ansiedad, ira, depresión y miedo).
  • Disminución de los sentimientos de soledad y de aislamiento social.
  • Mejoría en la percepción del bienestar físico, dolor y relajación.
  • Atención al componente espiritual y trascendental de la persona.
  • Mejora en ciertos parámetros físicos (frecuencia cardiaca y respiratoria, tensión arterial).

 

 

A modo de conclusión, me nace comparar la vida con una canción, a veces con un comienzo delicado, otras intenso, un desarrollo que hace llegar al estribillo, ese sentido que nos impulsa a seguir viviendo y dando significado a lo vivido, para llegar a un desenlace, a esos acordes relativos a cadencias que permiten vislumbrar un final cercano, al cual nos podemos resistir y seguir creyendo que nuestra canción es eterna, o bien permitirnos el deslizamiento entre esa sucesión sutil de notas que nos facilitan soltar creencias, apegos, resentimientos, para quedarnos con la inmensidad y eternidad que supone liberarse de todo para vivir ese momento, único e irrepetible, del adiós.

 

Referencias bibliográficas

  • Clements-Cortés, Amy. (2016). Development and efficacy of music therapy techniques within palliative care. Complementary Therapies in Clinical Practice, 23, 125-129.
  • Planas Domingo, José; Escudé Matamoros, Núria; Farriols Danés, Cristina; Villar Abelló, Helena; Mercadé Carranza, Jordi; Ruiz Ripoll, Ada I.; Mojal García, Sergi; Rossetti, Andrew. (2015). Effectiveness of music therapy in advanced cancer patients admitted to a palliative care unit: a non-randomized controlled, clinical trial. Music & Medicine, 7, 1, 23-31.

 

juanm.morillo@gmail.com

Aplico la musicoterapia desde un enfoque humanista, empleando principalmente la improvisación musical. Trabajo con adultos que quieran trabajar sus emociones tanto en sesiones individuales como en grupos o colectivos específicos.

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