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Pareja equilibrada: juntos pero no revueltos

Sentirse bien individualmente y al mismo tiempo sentirse bien en pareja es una de las grandes metas de una relación. Crecer a nivel personal y hacerlo a la vez al lado de la persona a la que queremos, es una búsqueda ansiada. Y es por ello que uno de los aspectos más importantes -y a la vez más difíciles- a la hora de “negociar” nuestras relacionales es encontrar el equilibrio entre los límites del espacio individual y el de la pareja.

pareja ranas

Según diversas investigaciones recogidas sobre conflictos en la pareja (Will,1978) el principio de deslinde, entendiendo éste como aquel que regula los límites dentro y  fuera de una relación:

“Es uno de los elementos clave a la hora de predecir el éxito en la pareja, ya que los límites internos regulan el continuo dependencia/independencia entre ambos miembros y los límites externos marcan la distancia entre la propia pareja y el mundo exterior (amigos, hijos, trabajo, familias de origen, etc.).”

La propia dinámica interna a la hora de abordar los conflictos,  la “mochila” individual que cada uno aporta a la relación sobre el modelo de amor que tengamos -heredado mayoritariamente del contexto socio familiar- y la capacidad de gestionar estos límites, – que la mayoría de las veces son asumidos como reglas implícitas pero no hablados a priori-, van a influir en la configuración de diferentes tipologías de pareja según el grado de flexibilidad del deslinde: la simbiótica, la desligada y la interdependiente.

Modelos de pareja y dificultades asociadas

La simbiosis: unid@s por el cordón umbilical

Al inicio de una relación de pareja, en la etapa de enamoramiento, suele darse de forma habitual la fusión natural entre sus miembros y el aislamiento “del mundo exterior”. Es una sensación casi primitiva, necesaria y psico fisiológica, que conlleva un estado de placer, -casi de Nirvanay que favorece, en un primer momento, la unión y el conocimiento de ambos.

Sin embargo, si con el paso del tiempo ese modelo no se abre y se flexibiliza, puede dar lugar a lo que conocemos como ideal de “la media naranja” o  la “fusión cósmica”, en la que ambos sienten de manera idílica que uno forma parte del otro, como un dos en uno,  compartiendo juntos tanto el tiempo necesario para el espacio personal como el común de pareja.

Si bien en este modelo la pareja lo vive con armonía y completitud- a pesar de la evidente renuncia a la libertad personal y social de ambos- las dificultades pueden aparecer cuando las circunstancias propias de la vida obliguen a que la estructura de la relación cambie (nacimiento de hijos, enfermedad, distancia por cambio de trabajo, crisis personales, etc.) y uno de los dos -o ambos- no consiga aceptar el necesario proceso de separación e individuación del otro, frustrándose con arduos intentos de seguir en el modelo idílico anterior.

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Dentro de este modelo, también se incluirían las relaciones embudo o aquellas en las que de forma complementaria un miembro queda ´engullido´ en la definición del otro. A modo de ejemplo tenemos las relaciones propias de la herencia patriarcal (‘señora de’, ‘mujer de’) donde los límites del espacio personal han quedado atrapados en el embudo de la relación, o uno de los dos ha quedado invisibilizado bajo el poder y la identidad del otro. En estos casos, los sentimientos de confusión, de sentirse fragamentado/a y de codependencia son grandes predictores de la mayoría de las crisis en la relación. Dificultades que se dejan ver tanto a la hora de romper la pareja y comenzar a “reconstruirse” y empoderarse de manera independiente como a la hora de restablecer la dinámica interna de la relación a fin de que ambos puedan encontar su propio “su sentido de sí mismo” sin necesidad del otro.

El desligamiento: ¿pareja o (des)conocidos?

Este modelo es propio de las parejas que, o bien por experiencias pasadas o bien por modelado (familiar, socio cultural), poseen un creciente miedo a la pérdida de identidad, a la renuncia del espacio personal y al desarrollo de la intimidad. Esto da lugar en muchas ocasiones a establecer límites extremadamente abiertos o flexibles respecto del exterior, para así asegurarse una sensación de pseudo-seguridad y pseudo-control afectivo pero que al mismo tiempo va limitando la convivencia amorosa en común, convirtiéndose cada vez más en compañeros conocidos que en pareja.

En este tipo de relaciones, si con el tiempo la estructura se enquista y se polariza, la falta de comunicación y de contacto íntimo -que incluye confianza, apoyo, conexión nutricional y apego– puede dar lugar a un mayor distanciamiento, exceso de espacios individuales y la consiguiente ruptura. En otros casos, se introduce la triangulación de un tercero en la pareja (un hijo/a, trabajo, una infidelidad) que mantiene a “salvo” la relación pero manteniendo la lejanía emocional entre ambos.

La interdependencia: entre la seguridad afectiva y la libertad personal

Son aquellas parejas que previo trabajo de auto conocimiento intenso y una puesta en marcha de un modelo propio y flexible, consiguen una danza equilibrada entre el espacio personal, el espacio exclusivo de la relación y el común con el exterior. La conexión se produce por el placer de compartir y crecer juntos sin miedo a la pérdida de identidad individual. Al mismo tiempo que el crecimiento individual y social retroalimenta y potencia la relación de pareja.

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Si bien es el modelo con mayor predicción de éxito en estabilidad y satisfacción a largo plazo, su mayor dificultad reside en la exigencia de una mayor capacidad de adaptación, en un ejercicio de autocrítica y automotivación y en el cuidado diario y recíproco de los aspectos más valiosos de la relación.

Un modelo a medida

El cómo diseñar y vivir en un modelo que mantenga el equilibrio entre los límites internos y externos de una relación, dependerá siempre de cada pareja y de su proceso personal: de su historia de vida, de su modelo familiar, de su propias expectativas, etc. No existe un manual de instrucciones tipo IKEA donde el modelo estándar esté creado de antemano y pueda hacerse un copy&paste, pero sí existen unas condiciones a priori que favorecen su aprendizaje y potencian su éxito.

 

Referencias bibliográficas:

frailemontemarialorenlay@gmail.com

Soy psicoterapeuta de orientación humanista, más concretamente de la rama sistémica. Trabajo principalmente con parejas desde este modelo, y en terapia individual desde el enfoque transpersonal.

  • Carol del Yut

    17/05/2016

    Me ha gustado mucho tu artículo. Estoy de acuerdo en que no existe un manual de instrucciones para construir una relación perfecta y así mismo comparto la idea de que una de las claves fundamentales para llegar a una “danza equilibrada” es el conocimiento profundo de sí mismo. No es fácil porque no siempre se tiene las ganas y la fuerza de ponerse en discusión pero si que es de gran ayuda entender tus “mecanismos emotivos” para gestionarlos y entender mejor tb los de tu pareja. Gracias por tus palabras y espero poder leerte de nuevo pronto.

    • Lorenlay Fraile
      17/05/2016

      ¡Bienvenida a Psiquentelequia! Muchas gracias por tu comentario. Nos alegramos que te haya gustado.
      De hecho tus reflexiones al respecto ¡son muy acertadas! y con seguridad caminarás hacia tu propio modelo de “danza en la pareja”.
      Te esperamos en los próximos post.

  • MARÍA JOSÉ FRAILE MONTE

    17/05/2016

    Espectacularmente explicado y con claves pAra identificar en qué modelo está uno y hacia cual desea ir.

    • Lorenlay Fraile
      17/05/2016

      ¡Bienvenida a Psiquentelequia! Muchas gracias por tus comentarios, que nos ayudan a avanzar y mejorar.
      Si hemos ayudado en algo a que puedas verte un poco más reflejada en tu propia experiencia y aprender con ello, hemos cumplido con el objetivo.
      ¡Te esperamos en los próximos posts!

  • Paloma Benito Rodríguez

    18/05/2016

    Me parece muy interesante tu post, nos vemos reflejados en la pareja que tenemos, por circunstancias o por acomodo y la que en realidad nos gustaría tener, siempre de acuerdo con tu compañer@, luchar por crecer , como bien dices “juntos, pero no revueltos”
    Enhorabuena Lorenlay, seguiré tus proximos post.

    • Lorenlay Fraile
      20/05/2016

      ¡Bienvenida a Psiquentelequia!
      Muchas gracias por leernos. Me alegro que te haya gustado y que de algún modo hayas podido verte reflejada y reflexionar sobre las experiencias propias, que es lo que nos ayuda a crecer. Te esperamos en los próximos post 😉

  • 15/07/2016