Pensamiento divergente ¿qué tal se te da?

Comencemos con una pregunta un poco extraña:

¿Cuántos usos posibles se te ocurren para un clip?

Test pensamiento divergente

 

Sería fantástico que le dedicaras un ratito, ¿5 minutos? a encontrarlos. Si estás en la media se te ocurrirán entre 10 y 15 usos. Si eres un genio del pensamiento el número ascenderá hasta 200 ¡felicidades!

Esto es lo que encontraron los autores del libro “Breakpoint and Beyond: Mastering the Future Today  Geoge Land y Beth Jarman. El test partía de una simple pregunta: ¿Cuántos usos se te ocurren para un clip o sujetapapeles? 

Pero lo maravilloso del experimento es que se realizó de manera longitudinal, a lo largo de 15 años.

De las 1.500 personas que participaron en el estudio, el 80% de los que alcanzaron el nivel genio eran… ¡niños de jardín de infancia!  Continuaron con el experimento y repitieron la misma pregunta cuando tenían 10 años. Entonces, solo el 50% alcanzó el nivel genio. Por último les volvieron a preguntar siendo adolescentes, a los 15 años, y como podrás imaginar el resultado es desalentador: solo el 35% alcanzó el máximo nivel.

¿Qué les pasó a estos niños para su capacidad de pensar divergentemente? La conclusión de los autores es que les pasó la escuela. Pasaron a ser “educados”.

¿Qué es el pensamiento divergente?

A grandes rasgos podríamos diferenciar dos tipos de pensamiento: convergente y divergente.

El pensamiento convergente está basado en la lógica y trata de dar una respuesta correcta a un problema. Si has respondido a la pregunta del clip “sujetar juntos varios papeles” habrías puesto en marcha tu pensamiento convergente.

El pensamiento divergente actúa sin límites, y busca múltiples respuestas a un problema. Es un tipo de pensamiento que se alimenta de la creatividad.

Normalmente las personas ponemos en marcha uno u otro según la situación determinada, y nuestras experiencias previas. Mi madre por ejemplo, hace gala de un gran pensamiento divergente cuando se le rompe algo en casa. En serio. Tú dale una alcayata, un poco de cinta aislante y un trozo de cartón y te soluciona cualquier desperfecto. Ríete tú de Mac Gyver…

 

 

Sin embargo en las escuelas lo habitual es fomentar el pensamiento convergente. Si tienes niños pequeños en casa, verás que es muy habitual cuando comienzan a aprender a sumar y a restar, que el maestro o maestra, solo dé por válidas las respuestas que se obtengan siguiente un determinado esquema.

¿Por qué es importante el pensamiento divergente?

De un modo práctico, se podría decir que el pensamiento divergente es importante porque es necesario de cara a los futuros puestos de trabajo. El tipo de sistema de producción que impere en un país hará que se más importante fomentar uno u otro. Con el desarrollo de la educación gratuita universal se perseguía formar empleados para la incipiente industria, por lo que el tipo de pensamiento que se favoreció fue el convergente.

 

 

 

Pero ahora mismo, si asumimos que dentro de unos años el trabajo más rutinario y especializado va a estar cada vez más informatizado, los jóvenes de hoy tendrán que enfrentarse a otro tipo de retos en el futuro.

 

 

Con internet y las (ya no tan nuevas) TIC desarrollándose a un ritmo vertiginoso, lo que se premia cada vez más es eso: ser capar de dar soluciones rápidas a problemas repentinos y volátiles. Los nichos de mercado son cada vez más breves, así que a no ser que tengas la idea y tomes la iniciativa bien rápido, probablemente a otro se le ocurrirá.

Otra respuesta menos práctica, pero desde mi punto de vista más importante, es que este tipo de pensamiento fomenta la crítica y la reflexión. Cuando solo eres capar de vez un lado del cubo y te olvidas de los matices grises, los demás se tornarán extraños, pero cuando tienes una visión global del conjunto puedes tomar decisiones desde el acercamiento, alejándote de los peligrosos extremismos.

Por último me gustaría hacer hincapié en la relación que tiene este modelo de pensamiento con una de la que considero una de nuestras mejores herramientas: la creatividad.

La creatividad

La creatividad es la fuerza creedora por excelencia. Una herramienta que está a nuestro alcance desde que nacemos, y que como afirma Kevin Robinson: “la creatividad se aprende igual que se aprende a leer“. Y la creatividad va de la mano del pensamiento divergente. Las personas creativas no se contentarán con buscar una sola respuesta correcta. Serán capaces de encontrar nuevos caminos y alternativas.

Hace unos días el magnifico divulgador Christophe Galfard dio una charla en Madrid en la que hizo un resumen de su libro: “El Universo en tu mano“. Galfard habló del poder de la creatividad y la imaginación, y del poder que ellas han tenido en los mayores descubrimientos de los últimos tiempos. Al preguntarle en una entrevista por la ciencia afirmó:

“su herramienta es la imaginación, y eso es pura locura. A través de la imaginación descubrimos nuevos mundos, nueva materia, nuevas partículas, nuevos aspectos del espacio tiempo”.

Las creatividad, el buscar soluciones novedosas a problemas conocidos, nos ha permitido llegar a lugares que ni siquiera podíamos imaginar.

Pero ¿Se puede entrenar el pensamiento divergente?

Robinson afirma que el pensamiento divergente y la creatividad se pueden enseñar igual que se enseña a leer o escribir. Requiere un trabajo, un ejercicio constante de entrenamiento.

Y lo mismo que a escribir aprendemos escribiendo, a ser creativos aprendemos creando. Pintando. Construyendo. Grabando. Las posibilidades son infinitas. La buena noticia es que a las personas, curiosas por naturaleza, nos encanta crear si estamos en el entorno adecuado. Las escuelas son un espacio perfecto para llevar a cabo este tipo de actividades, pero no es el único lugar. En casa, basta con dejar de lado un rato los instrumentos de ocio más extendidos en la actualidad, los electrónicos, para dar cobijo a lápices y herramientas.

Y para terminar, esta frase que encaja perfectamente con los tiempos locos que corren…

 

 

carla@psiquentelequia.com

CEO. Estudiante de Psicología. Repostera y pianista en ciernes.

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