El Pez Arcoiris (y la negación de la belleza)

El Pez Arcoiris es un cuento infantil escrito por Marcus Pfister. Es el cuento más famoso del escritor e ilustrador suizo, y suele ser uno de los libros que encontramos sí o sí, en cualquier escuela infantil. De hecho, forma parte de la santísima trinidad de los cuentos infantiles (junto con Elmer, y A qué sabe la Luna).

La belleza maldita

El relato cuanta la historia del Pez Arcoiris “el pez más hermoso de todo el océano”. Un día uno de los demás peces le pide una de sus escamas y él se niega, espantado con la idea. A partir de ese momento el resto de peces le hacen el vacío y el pobre Pez Arcoiris se ve abandonado a una vida de marginación y soledad.

Tal es su desesperación que acude a ver al pulpo, el más sabio del mar, quien le dice:

“Escucha mi consejo: regala a cada pez una de tus brillantes escamas. Entonces, aunque ya no seas el pez más hermosos del océano, volverás a estar muy contento.”

La única solución que tiene el Pez Arcoiris para volver a nadar con el resto de peces del océano es renunciar a sus escamas, las que le convierten en un pez raro y excepcional, único en el océano. Como podrás imaginar, termina regalando todas sus escamas menos una, de tal modo que todos los peces terminan siendo iguales. Y vivieron felices por siempre jamás. Fin.

 

Pez Arcoiris

 

La moraleja del relato es: tienes que renunciar a tus escamas, a lo que te hace único, compartiéndolas con los demás, para que te quieran.

En la literatura infantil moderna hay muchos más relatos en lo que se desprecia la belleza excepcional. Otro de los libros que mencioné al principio es el de Elmer. Elmer es un precioso elefante de colores que está dispuesto a renunciar a su excepcionalidad para ser aceptado por el resto de elefantes.

Recuerdo que hace años, cuando terminé de ver Shrek me pareció una película más que apta para los niños, con un mensaje muy positivo: da igual la apariencia, lo que importa es lo que llevas dentro, etc, etc.

Años después, ya en la universidad en clase de literatura infantil alguien habló muy mal de la película. Su crítica era la siguiente: si se quieren tanto, ¿por qué tiene Fiona que renunciar a ser una princesa humana y hermosa, para poder estar con Shrek? Y tenía razón…

¿Por qué es malo que el Pez Arcoiris sea mucho más guapo que el resto de peces? ¿Por qué les decimos a los niños que es mejor que todos tengamos una belleza “equitativa” antes de que alguno resalte sobre los demás?

¿Tenemos algo en contra de la belleza?

El Ideal de Belleza

La RAE define la Belleza Ideal como: “prototipo o ejemplar de belleza, a la que tienden ciertas formas de la realidad en continua búsqueda de la belleza en sí”.

Para el ser humano siempre ha existido un ideal de belleza. Aunque con el devenir de los siglos el prototipo de belleza haya evolucionado, lo cierto es que bien podríamos afirmar en el caso masculino por ejemplo, que el prototipo de belleza que estaba presente hace más de 500 años podría aplicarse hoy en día sin problemas.

Ideal de belleza

 

El David fue bello, es bello y seguirá siendo bello, del mismo modo que el pez Arcoiris es más bello que el resto de sus amigos los peces.

Lo que me llama la atención es que la moraleja en estas historias postmodernas no es “no seas un cretino con los demás por ser más bello”, sino que considera inaceptable la existencia de un ideal de belleza. Es necesario destruirlo para que todos seamos igualmente bellos.

Igual que en muchas series de televisión se ataca y ridiculiza al listo o al culto, quien es representado como un pedante o inadaptado, en estas historias la belleza se muestra con claras connotaciones negativas.

En 1990 la escritora feminista Naomi Wolf publicó su libro “El mito de la belleza” en el cual expone cómo las mujeres (es un fenómeno casi exclusivo de nuestro género) sentimos tanta presión por alcanzar un ideal de belleza inexistente por culpa de los medios de comunicación de masas, que incluso llegamos a enfermar en nuestro intento.

Este libro tuvo una repercusión inmediata e importantísima, y a raíz de su publicación se disparó la alarma sobre el peligro de la anorexia y otras enfermedades de este tipo. Si bien otro sector del feminismo alertó sobre las cifras infladas que expone  Wolf en su ensayo, todo el mundo occidental compró rapidísimo la idea. Modelos, actrices, la prensa…  pasaron a ser acusadas de fomentar la enfermedad entre las adolescentes.

Pero lo cierto es que antes de 1990 existían modelos de belleza muy parecidas a las de ahora… ¿Qué cambió? ¿La mayor exposición gracias a la televisión, revistas, y más tarde Internet, puede explicar el fenómeno?

Y otra vez… la frustración

Yo creo que son varios los factores que intervienen, y creo que no es justo culpar exclusivamente a las actrices o actores de Hollywood o a los modelos que vemos en las revistas, de la crisis que atraviesan los adolescentes desde hace ya 3 décadas.

Consideraría a la frustración por ejemplo, un elemento mucho más importante. Cuando les leemos a los niños historias como la del Pez Arcoiris, les lanzamos un mensaje muy dañino.

En lugar de decirles que todos los peces pueden ser felices viviendo juntos (unos más guapos, otros más feos) les decimos que la belleza trae la infelicidad, y que es en su renuncia donde encontraremos de nuevo la alegría. Pero igual que quien es muy atractivo no puede renunciar a serlo, quien no posee este tipo de belleza, difícilmente la tendrá.

Si a esto le sumamos el mensaje “misterwonderfulniano” tan de moda actualmente de que podemos hacerlo todo, de que “podemos ser como queramos” la frustración está asegurada. Rápidamente, según mi opinión, incurrimos en el delito de decirles a los niños que “todos somos iguales”, como si nos diese miedo asumir las diferencias.

Como dice Elisabeth Badinter “toda militancia choca con la dificultad de asumir la diversidad de la realidad”. Del mismo modo que los relatos infantiles parecen haber superado la idea de la princesa desvalida que necesita de un príncipe para ser salvada, considero que sería igual de importante aparcar de una vez por todas la idea de menospreciar lo extraordinario.

Y no puedo terminar sin compartir una de las pocas opiniones que no le dan 5 estrellas en Amazon al cuento. Perfecto resumen en mi opinión…

 

carla@psiquentelequia.com

Fundadora de Psiquentelequia. Graduada en Psicología. Repostera y pianista en ciernes.

  • 09/05/2018

    para superar la etapa del “mío”, creo que funciona muy bien…
    se les pasa por alto que en cada etapa de nuestras vidas debemos aprender cosas diferentes, no?
    (e igualmente en el tema de las opiniones, para mí lo importante sería lo que opina un niño de él, es el verdadero público objetivo).

    además, también por ser un cuento infantil no creo que tenga una enseñanza demasiado sofisticada,
    en este caso el único aprendizaje importante que veo es: hay que saber compartir, nada más
    para un niño -pequeño, sobre todo- eso es más que suficiente.

  • hellen

    22/05/2018

    en mi opinión el libro no les transmite que hay que despojarse de su virtud, sino que hay que compartir y ser menos vanidoso.
    para mí compartiendo consigue amigos, no siendo menos hermoso.

    pero muchas gracias por hacerme pensar desde otro punto de vista acerca de un libro archiconocido por mi hijo (4 años) al igual que “Elmer” y “a qué sabe la luna”…….:)jamaás hubiera caído en esa forma de interpretarlo.
    gracias de nuevo