psicopatologia

Entendiendo el sufrimiento mental intenso. Psicopatología o cuadro clínico de intenso sufrimiento mental (Parte 1)


Hace una semana tuve la suerte de asistir a una clase de Psicopatología del psiquiatra y terapeuta gestalt Nacho Peña. En este primer artículo podréis navegar en el origen del sufrimiento mental intenso

psicopatologia

 

1. Petición de ayuda

Cuando una persona llega al psicoterapeuta (o psiquiatra) con una petición de ayuda, muchas veces el profesional no tiene ni idea de lo que le está ocurriendo. Y lo que es peor, no tiene ni idea de lo ocurre  “dentro” de esa persona, a nivel fisiológico… ¿Qué está causando que haya algo que falle en su cerebro?

Generalmente, esta petición de ayuda está motivada por alguna de estas tres razones:

PETICIÓN DE LA AYUDA CONSCIENTE (POR PARTE DEL PROPIO INDIVIDUO):

1- Elevado nivel de ansiedad (estrés) à Intranquilidad, angustia, preocupación permanente por la vida, descontrol constante, sensación de amenaza, alerta, hiperactivación ansiosa… Todo esto causa mucho desgaste energético, que puede llegar a ser crónico.
Le emoción más presente es el miedo.

2- Desvitalización (depresión) à Pérdida de la energía, de la vitalidad, tristeza profunda, pérdida del placer.
La emoción más presente es la tristeza.

PETICIÓN DE LA AYUDA POR PARTE DE LA FAMILIA:

3- Desconexión de la realidad à Pérdida de contacto con la realidad. No hay conciencia de la enfermedad. Perciben las señales de una manera anómala (me persiguen, etc.).

En los dos primeros casos (estados de exceso de activación y de falta de activación), hacemos muchas cosas para desviarnos de esos estados de sufrimiento. Son distracciones para olvidar esos estados ansioso-depresivos. El individuo sabe que está mal, tienen conciencia de su estado, pero trata de desviar el sufrimiento.

Esto lo hace a través de:

Adicciones: Juego, bebida, drogas, fármacos, sexo, relaciones disfuncionales, conductas de riesgo, tecnología, RR.SS., series de televisión… Son conductas que nos llevan a no pensar ni sentir los conflictos. Maneras de ausentarnos de nuestras situación.

Trastornos de alimentación

Estas conductas para enmascarar los estados ansioso-depresivos pueden ser más disfuncionales que la propia “neurosis”.

 

2. Principio de normalidad

El primer problema con el que nos encontramos en la sociedad actual es que hemos separado la mente del cuerpo. En la antigüedad y en otras culturas (chamanes, indígenas…) no hay esta separación. Se sana a la persona, no a su cuerpo a su mente.

Al separar lo psíquico de lo somático tenemos un problema, porque la persona realmente es un todo. No podemos dejar de lado lo somático en un trastorno mental.

Con Descartes se produjo por primera vez esta separación:

Cuerpo: lo “somático” (Sustancial. Se puede ver. Lo podemos conocer)

Alma: lo “mental” (Insustancial. No lo vemos. Sólo sabemos lo que nos cuenta la persona)

Descartes es la primera persona que se preguntó cómo es posible que uno de los planos pueda afectar al otro. Llegó a la conclusión que en nexo entre los dos planos estaba en la glándula pineal.

 

3. Tres niveles de funcionamiento

Existimos a través de tres niveles de funcionamiento:

1- Funcionamiento somático (cuerpo) à A su vez hay dos subniveles:

– Sensorial: Siente lo que pasa fuera y dentro del cuerpo (órganos de los sentidos)

– Expresivo: Nos relacionamos con el entorno (órganos motores)

2- Funcionamiento cognitivo (mente) à Recuerdos, pensamientos, emociones, conciencia… Es el mundo de lo subjetivo.

3- Funcionamiento emocional (cuerpo + mente) à Oscila entre lo somático y lo cognitivo. Se ha hecho esta división:

– Somático: Afectos

– Cognitivo: Sentimientos

En el plano emocional, fluctuamos constantemente entre lo somático y lo cognitivo.

Proceso emocional del miedo:

1- Puede empezar a nivel cognitivo (percepción de amenaza proveniente te un recuerdo traumático).

2-  Esto obliga a poner en marcha una respuesta defensiva a nivel somático (ansiedad). Tenemos varias respuestas posibles: huida, enfrentamiento y congelación. Muy parecida al mundo animal. Esta respuesta viene dada por la segregación de las hormonas cortisol y adrenalina por parte de la amígdala.

3-  Estas hormonas modifican la actividad corporal. El cuerpo se activa para responder activamente al peligro. Es la AFECTACIÓN de la emoción del miedo. Presión arterial, hiperventilación, latido del corazón más rápido, etc.

4-  Se desconectan todos los órganos y sistemas que no son requeridos: Sistema digestivo, reproductor, etc.

5-  Todo este cambio corporal lo sentimos como el SENTIMIENTO de la emoción del miedo. Esa modificación somática se representa a nivel cognitivo como una sensación global de miedo.

Todas las emociones tienen una representación corporal (afectos) y cognitiva (sentimientos).

El primer desencadénenle siempre es a nivel cognitivo, tenemos que “captar” una amenaza, pero esto puede ocurrir a nivel inconsciente. Es lo que ocurre en los ataques de pánico. No podemos asociar el miedo ni el desencadenante corporal a ningún peligro real.

A los animales no les ocurre eso. Siempre hay una amenaza real. En el hombre, el 99% de las crisis son amenazas cognitivo-fantaseadas. No distinguimos una amenaza real con una amenaza imaginada (o incluso inconsciente).

 

4. Emoción, cuerpo, mente. La pata más vulnerable

Estas son las tres patas del funcionamiento humano. Por diferentes razones una pata puede ser más vulnerable que las otras dos. Y esto puede ocurrir por razones somáticas, del desarrollo fetal, genético, etc.

Si nos imaginamos como una banqueta con estas tres patas, el “peso” existencial de nuestra vida caería sobre esta banqueta. Y en todos los casos, una pata se romería antes que las otras dos. A cada persona se le “rompe” una pata antes. Esa es nuestra pata más vulnerable.

– Pata somática más vulnerable: Trastornos somáticos, enfermedades físicas, cáncer, sistema inmunológico deprimido, etc.

– Pata emocional más vulnerable: Síndromes ansiosos (miedo), síndromes depresivos (tristeza). La ira actúa de forma compensatoria para salir del miedo o la tristeza.

– Pata cognitiva más vulnerable: Existen muchos niveles de psicosis. Desde los lapsus de pérdida de la realidad que todos sufrimos, hasta la esquizofrenia o los trastornos delirantes.

Si sufrimos ansiedad, a una persona le puede causar una infección (1), a otra una depresión (2) e incluso una perdida de la realidad.

La reacción sería la siguiente:

– Emociones muy intensas (ansiedad)

– Pérdida de la realidad (psicosis)

– El cuerpo no responde bien (cáncer)

Pero esto no son más que los síntomas, la punta del iceberg. Los síntomas no nos dicen nada de lo que está pasando dentro de la persona. Son sólo un piloto de alarma, de emergencia. Nos indica que algo “por debajo” no está funcionando bien.

Tenemos que investigar qué ocurre a nivel estructural, por debajo de los síntomas. Y ese nivel estructural es la personalidad de la persona.

 

5. Estructura de personalidad

 

ESTRUCTURA DE PERSONALIDAD: No sabemos casi nada de esta estructura. Esta engloba los tres niveles (corporal, emocional y cognitivo). En terapia podeos aprender algo de nuestra estructura de personalidad, pero muy poco.

La estructura se queda formada a los tres años de vida y es estable en el tiempo. Condiciona nuestro comportamiento. Permanece inalterada durante toda la vida. No podemos alterar esta estructura. En terapia lo que hacemos es poner conciencia sobre ella y flexibilizarla un poco.

La estructura surge para poder relacionarnos con el entorno, para darle una continuidad a nuestra personalidad. Nos ayuda a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Si cada vez que nos encontramos con una persona se comportase de forma diferente esto sería muy estresante para nosotros. El poder prever cómo nos vamos a comportar nosotros y los demás nos permite relacionarnos.

Esta estructura es lo que conocemos como el autoconcepto. Y cuanto más amplia sea nuestra conciencia sobre él, más libre seremos.

 

6. Existencia: ¿Dónde “nace” la psicopatología?

Venimos a este mundo a “existir”. Y para poder existir, tenemos que hacer dos cosas:

1- Promover la vida (potencial, crecimiento…)

2- Preservar la vida (protección, supervivencia, no “morir”)

Cualquier ser vivo hace esto. Crecer, desarrollarse y preservar la vida. Es una analogía de lo que llamamos en Gestalt el CONTACTO-RETIRADA.

1- Si el entorno es seguro, nutriente: Cognitivo, mental o emocionalmente, entramos en CONTACTO

2- Si el entorno es inseguro, peligroso: Cognitivo, mental o emocionalmente, entramos en RETIRADA

Si el entorno es inseguro, peligroso, la célula se cierra, se protege. Si es nutriente, nos abrimos. Es un equilibro entre promoción y preservación.

A nivel metafórico, los seres humanos relacionamos esto con:

– Entorno nutriente: placer (promueve la vida)

– Entorno inseguro: dolor (miedo por preservar la vida)

Lo que hacemos desde que nacemos es buscar el placer y evitar el dolor. Desde que nacemos hasta que morimos.

¿Y cómo aprendemos qué es lo que nos da placer o nos provoca dolor? En los humanos se aprende a través de la madre, ya que le bebé es totalmente indefenso y dependiente.

El problema es que la madre enseña al bebé lo que es doloroso y placentero desde su propia experiencia. Desde sus interpretaciones, sus miedos, sus introyectos…

Por ejemplo, una madre que sufrió hambre en su infancia, le dará mucha comida al bebé, porque considera que eso es placentero. Pero si el niño se siente saciado, y le dan demasiada comida, llorará. Y la madre no comprenderá lo que le ocurre, empezará a ponerse nerviosa, a sentir ansiedad, y puede reaccionar de una forma agresiva con el niño. Aquí es donde empieza el “lio” en el bebé.

“Mi cuerpo me pide una cosa, pero me madre (la cultura) me está dando otra”. El niño acepta lo que la madre le marca como placentero para evitar el estrés. Y empieza a confundir el placer con el dolor. El niño deja de escuchar a su cuerpo para complacer a su madre. Porque su madre es la supervivencia para él. En este momento empezamos a convertirnos en personas neuróticas.

– Entorno inseguro: Cómo sea el entorno del bebé es algo fundamental en su desarrollo. Si está en un entorno nutriente, seguro, el niño se abrirá y podrá afrontar su sistema de promoción (apertura). Si está en un entorno estresante y agresivo va a hiperdesarrollar su sistema de preservación (cierre). Una situación se estrés continuada en el tiempo lo llevará a una preservación crónica y se mantendrá siempre cerrado.Así desarrollará mecanismos de defensa como la refroflexión y la proyección, que representan a una persona cerrada “en su mundo”. La proyección hace que pongas lo que hay dentro de ti, fuera. De forma que todo lo que ves es una proyección de tu mundo interno. La proyección es cuando diriges la energía que debería ir hacia fura, hacia tu interior.

– Entorno nutriente: Puede pasar también lo contrario, y que el niño no aprenda a cerrarse, a protegerse. Así vive en una excesiva apertura. Está demasiado “fuera” y no hace caso de lo propio. Su problema es que no saben cuidarse a sí mismos.En este caso desarrollar los mecanismos de introyección (todo lo de fuera me lo trago sin masticarlo) y de confluencia (confundo mis propios deseos y necesidades con los de los demás).

 

7. Personalidad y entorno

La personalidad está formada por:

1- Temperamento à Es la estructura biológica. Lo heredamos de nuestros padres. Nacemos así (genética)

2- Carácter à Es nuestro sistema defensivo. La forma en que nosotros nos abrimos (nutrición) o nos cerramos (defensa) al ambiente. Es la estructura de relación con el ambiente.

– Entorno negativo à Genera un carácter rígido, sólido, cerrado, etc.

– Entorno positivo à Genera un carácter abierto, flexible, etc.


CARÁCTER:

En terapia no podemos modificar la estructura biológica, el temperamento. Pero sí podemos modificar el punto de contacto con el entorno, el CARÁCTER. Si somos muy cerrados, aprendemos a abrirnos y a conectar con el entorno. Si somos muy confluyentes e introyectos, aprendemos a a protegernos, a cerrarnos.

En terapia también aprendemos a discriminar entre lo placentero y lo doloroso. Aprendemos a escuchar nuestro cuerpo otra vez, como al nacer. Aprendemos a discriminar entre lo que es bueno y malo para nosotros.

TEMPERAMENTO:

PERIODO INTRAUTERINO: Los trastornos mentales tienen mucho que ver con el segundo y el tercer mes de embarazo. En ese periodo se están formando las neuronas y sus conexiones. Lo que la madre vive durante esos tres primeros meses en términos de estrés puede configurar una estructura temperamental determinada.

Las hormonas del estrés de la madre llegan al feto y el feto considera que el entorno es hostil incluso antes de nacer. De esta forma desarrolla una atrofia en el cerebro que le lleva a ser un niño ansioso, en estado de alerta, hiperactivo, etc. El niño llega al mundo en estado de alerta, con una excesiva protección hacia el entorno. El niño tiene un exceso de estrés y responde al entorno como si este fuese muy hostil.

 

8. Crisis sintomática

Si el entorno es positivo, el niño crecerá de forma sana. Estás personas llegarán al final de su vida sin necesitar un médico o un psicólogo. No experimentarán “síntomas”.

Si al contrario, la persona se relaciona mal con el entorno (porque no se nutre o no se defiende), experimentará síntomas. Si no frenamos lo negativo o cogemos lo positivo el organismo se desregula. Y esto se convierte en una CRISIS SOMÁTICA.

Hay varios niveles de crisis sintomática:

– Síndromes ansiosos (alerta, ansiedad)

– Síndromes psicóticos (perdida de contacto con la realidad)

– Síndromes de desvitalización (perdida de energía vital)

Estos síntomas, a su vez generan:

– Síndromes somáticos (Todos los síntomas están en el cuerpo)

Por ejemplo, una persona que desarrolla una paranoia psicótica está viviendo síntomas psicóticos y a la vez síntomas somáticos (disfunción en áreas neuronales)

La medicación actúa sobre los síntomas somáticos, no “curan” la raíz del problema, porque no sabemos qué lo que está fallando detrás de estas enfermedades. En una depresión aguda con intentos de suicidio, no sabemos qué está pasando a nivel cerebral. La medicación modifica algo de la estructura química del cerebro y el paciente mejora, pero no sabemos qué está pasando. Si le dejamos de dar la medicación volverá a empeorar.

¿QUÉ ES LO QUE OCURRE?

– El cuerpo falla à Falla porque no se adapta bien al ambiente. No se nutre o no se defiende.

– Crisis sintomática:

1- Síntomas somáticos (Más del cuerpo)

2- Síntomas cognitivo/emocionales (Más de la mente)

Todos los síntomas representan una mala adaptación al ambiente. El organismo se desregula y sufre entres psico-bio-social. Psico (carácter) + Bio (temperamento) + Social (entorno).

A este nivel hay una correlación entre el estrés psicosocial, que suele estar de la mano, y el estrés social (del entorno). Dependiendo de tu nivel de vulnerabilidad biológica, necesitarás más o menos estrés social para desarrollar una psicosis.

Si has nacido con una vulnerabilidad biológica alta (genética) necesitarás muy poco estrés para desarrollar una psicosis. Y esto puede pasar en cualquier momento. En cambio, si eres fuerte biológicamente, necesitarás mucho estrés para desarrollar la misma psicosis.

 

 9. Niveles de trabajo

Con la expresión sintomática: Es lo que avisa de la desregularización del organismo.

– Con la estructura de personalidad y lo que ocurre con el entorno: Es donde realmente está el problema.

Si los síntomas son muy intensos, incapacitan a la persona para poder hacer un proceso terapéutico para trabajar con la estructura de personalidad.

Por eso hay veces que el primer paso es la medicación. Alguien muy deprimido sólo quiere morirse, no le puedes hablar de terapia. No tiene capacidad para entender lo que le está pasando. Una vez que está un poco contenido ya podrá trabajar a nivel de la personalidad y el entorno. Y ya será capaz de dar significado a lo que le está ocurriendo.



Fotografías:

Ben White: https://unsplash.com/@benwhitephotography

elsa@psiquentelequia.com

Periodista, blogger, profesora, estudiante de psicología y Terapia Gestalt. Amante del yoga y la biodanza. Lectora, fotógrafa y viajera.

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