Hoy el comprador que tengo dentro ha salido a pasear y se ha dado algún que otro caprichito. El balance ha sido moderado: unos vaqueros, un libro acerca del cerebro (ya van siete este año) y un regalo de cumpleaños. Todos igual de innecesarios. Ahora bien, por menos de 50 euros he comprado una sensación de bienestar con una duración aproximada de diez minutos (cronometrado). ¿Y qué tiene esto de malo?     Mi sociedad es capitalista. Las modas cambian tan rápido que estar a la ultima sale por un ojo de la cara y el consumo se vuelve ilimitado. Mientras tanto, el marketing

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