La curiosidad es una de esas cosas que tiene mala fama. Algo así como la piña en la pizza, pero sin merecerlo. Lo hemos escuchado todos desde pequeñitos: “la curiosidad mató al gato” (1). Lo que no nos desvelaron, como apuntó Saramago,  es si lo que descubrió el gato mereció la pena… La represión de la curiosidad en nuestra cultura Si te paras a pensar, verás que es una cuestión que aparece una y otra vez en nuestras historias, mitos, religiones, etc. Por ejemplo, según la religión judeocristiana el pecado original  se desató por la curiosidad de Eva, lo que la llevó

READ MORE