Los romanos sabían muy bien de que iban los negocios. Por eso decían que lo principal era el ocio y que todo aquello que no era ocio se definía negativamente, es decir nec-otium. Pero en castellano utilizamos más que la palabra negocio, la de trabajo. La palabra viene del latín tripalium, una herramienta como un cepo con tres puntas que se usaba para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos pero también se utilizaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripalare signifique torturar, atormentar, causar dolor. [caption id="attachment_4917" align="alignnone" width="600"] Tripalium[/caption] Sin embargo en el

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