Por experiencia propia sé que la música puede resultar beneficiosa para el organismo a no ser que escuches el Fary o King África. Con poco que escarbes en bases de datos científicas, Mozart se convierte en una herramienta eficaz para el tratamiento de trastornos de memoria, Alzheimer1 o para reducir la cantidad de sedante necesaria en pacientes paliativos. (Siendo repelentes, las teclas de un piano o la cuerda frotada de un violín modifica los niveles de somatotropina, disminuye la adrenalina y la interleukina-6 en el organismo2). Nombres raros y detalles biológicos al margen… ¿cómo es posible que la música pueda tener un impacto medible sobre las adrenalinas y demás «inas»? Solemos explicar los efectos

READ MORE