Estoy tumbada en tu cama. Ha sido una quedada agradable entre amigos, aunque por momentos, un poco tensa. El vino ha ayudado a relajarme y a sentirme más cómoda y distendida. No es la primera cita ni la segunda, pero aún hay algo que me inquieta cuando nos quedamos los dos a solas. No sé bien lo que es, pero a la mente me viene el cuento de Barba Azul: "no pases, no cruces la puerta. No te fíes". Algo en el estómago se cierra y se congela, pero no le hago caso y no capto las señales. Siempre es

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