La vulnerabilidad está infravalorada. La vulnerabilidad duele, sí. Pero la percepción -sesgada- y el significado -unívoco- que le hemos otorgado, hace que duela más. Desde el plano etimológico, la vulnerabilidad viene del término latino vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que es indicativo de “cualidad”. De ahí que vulnerabilidad queda definida como “la cualidad que tiene alguien para poder ser herido” Vulnerabilidad y cerebro humano Cuando nacemos la vulnerabiliad con la que un bebé vive su primera infancia marca sin lugar a dudas la forma en la que construye su coraza

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