Cuando los celos y la ira toman el control de la mente

En un post anterior ya hablamos de la mente como un sistema modular, pero vamos a intentar entender mejor qué es este sistema modular y como nos afecta, por ejemplo, cuando sentimos celos o ira. Como vimos, estos módulos tratan de tomar el control de la mente por un tiempo, hasta que otro módulo toma el control. Y esta forma de funcionar es lo que explicaría que nuestra mente pueda funcionar eficazmente sin que haya un “yo” que se encargue del control, del mando de los módulos.

Douglas Kenrick, psicólogo de la Universidad del Estado de Arizona y co-autor del libro “El animal racional”, plantea en él una visión modular de la mente, un modelo modular. Y el libro sostiene que cuando se trata de nuestro comportamiento social, estamos casi siempre bajo la influencia de estos módulos. Aunque no sólo Douglas sostiene este planteamiento. En la Facultad de Psicología de la UNED también se lo toman en serio. O por lo menos ciertas asignaturas ya plantean el funcionamiento de la mente bajo este sistema modular.

 

Los siete jinetes del Apocalipsis

Kendrick afirma que hay siete sub-modulos, y el sufijo “sub” no se refiere a que estén “por debajo” en la jerarquía de mando. Recientemente explicó que estos siete sub-módulos movilizan una gran cantidad de otros módulos más pequeños.

Los siete sub-módulos están al cargo, y no bajo el control de una especie de “presidente” que decida quién toma el mando en cada momento. De hecho, en inglés los llamó “subselves”.

Utilizando la metáfora de un gobierno, podría estar el secretario de estado, el secretario de guerra, de educación, etc. Y cada uno de estos sería un sub-módulo. Los siete sub-módulos son como los secretarios del gabinete.

Y esta formación nos hace plantearnos preguntas interesantes: ¿Cuáles son las siete posiciones en el gabinete? O lo que es lo mismo, ¿A cargo de qué están?. En segundo lugar, si no hay un presidente ¿qué determina qué modulo se encargar en un momento dado? Y en tercer lugar, ¿cuáles son exactamente los cambios en la disposición mental y del comportamiento que producen los diferentes módulos cuando están al mando?

 

1- ¿Cuáles son las siete posiciones del gabinete?

Kenrick es un psicólogo evolutivo, por lo que se acerca a esta pregunta desde ese punto de vista. Y dice que en el ámbito de la conducta social, hay siete principales tipos de desafíos que nuestros antepasados tenían que cumplir con el fin de trasladar sus genes a la siguiente generación.

Módulo de Autoprotección: Muy valioso desde el punto de vista de la selección natural. En otras palabras, es la capacidad de defenderse del daño que otros miembros de nuestra especie nos puedan causar.

Módulo de Atracción de una pareja: Si el objetivo del juego es trasladar los genes a la siguiente generación, sería de gran ayuda poder atraer una pareja.

Módulo de Retención de la pareja: Protección, compañía y más prole.

Módulo de Afiliación: De gran ayuda para poder asociarse con compañeros. Su función es hacer amistades y alianzas.

Módulo de cuidados familiares: Su función es ocuparse de otras personas con las que compartimos muchos genes.

Módulo de status: Sirve principalmente para demostrar al grupo que eres alguien de confianza.

Módulo de evitación de la enfermedad: Nos sirve para mantenernos alejados de personas que parecen ser portadores de gérmenes.

Esta idea es sólo un punto de vista posible de nuestra mente. Entre todos los defensores del sistema modular no hay un consenso claro de los sub-módulos que nos “gobiernan”, pero puede ser un buen punto de partida para entender cómo funcionamos

 

2- ¿Qué determina qué módulo estará a cargo en un momento dado?

La respuesta de Kenrick es más o menos la misma respuesta que se obtendría preguntando a la mayoría de investigadores de la visión modular de la mente. La idea básica es que un módulo es altamente activado por la información en el medio ambiente, y tenderá a ser dominante durante algún período de tiempo.

Si alguien se nos acerca con un machete en la mano gritándonos “te voy a matar”, es evidente que el módulo de autoprotección entrará en juego. Nos hará salir corriendo y pedir ayuda. Este es un ejemplo muy simple y evidente de cómo un módulo se activa y cómo controla nuestro comportamiento por un tiempo.

 

3- ¿Cómo cambia un módulo la disposición mental y el comportamiento?

Aquí empezamos a llegar a lo interesante. Y lo más interesante está en los cambios tan sutiles que apenas nos damos cuenta. Todo lo contrario al loco vecino del machete.

Kenrick hizo un experimento con algunos colaboradores cuyo objetivo (aparentemente) era cómo respondía la gente a la publicidad. Hicieron dos versiones de un anuncio para visitar un museo. Con dos slogans diferentes: “Recibe la visita de más de un millón de personas cada año”. Y la otra “Destaca frente la multitud”. Dos mensajes opuestos que podríamos pensar que atraen a personas diferentes. Pero el interés aquí es que no atraen a dos personas diferentes, sino a dos módulos diferentes.

Así que lo que investigaron es si las personas se sentían atraídas por un anuncio en función del módulo activo en ese momento. Y si al cambiar de módulo activo, cambiaría también su atracción al cartel opuesto. Lo que parece que ocurrió.

Lo que hicieron es activar a un grupo el módulo de Autoprotección, haciendo a ese grupo ver la película “El Resplandor”. Y a otro grupo les activaron el módulo de Atracción a una pareja, haciéndoles ver “Antes del amanecer”.

El resplandor

A continuación, vieron el anuncio. Y luego se les hicieron preguntas como, ¿le gustaría visitar este museo? Y resultó que las personas que habían visto la película de miedo estaban más inclinados a visitar el museo cuando vieron el anuncio de “Recibe la visita de más de un millón de personas cada año”. Está claro que si Jach Nicholson te persigue con un hacha, prefieres estar rodeado de mucha gente.

Sin embargo, la gente que había visto la película romántica quiso ir al museo después de ver el slogan “Destacan entre la multitud”, lo que podría deberse a que cuando estamos en el modo de cortejo, tratamos de distinguirnos de otras personas. También podría deberse a que cuando estamos en el modo de cortejo, en el modo de atraer a una pareja, estamos buscando un ambiente íntimo para estar a solas con la persona.

Pero en cualquier caso, lo que es interesante aquí es que se podría pensar que hay una personalidad fija en la persona. Y que actuaría más o menos de forma constante. Y que un publicista haría dos tipos de anuncios para atraer a dos tipos de personas diferentes. Pero resulta que en realidad esto no es así.

Cada anuncio puede apelar a la misma persona, en un momento diferente. Dominada por un módulo diferente.

 

Otro experimento

Hay otro experimento interesante sobre algo que también cabría esperar que permanece bastante constante en las personas. Y que en realidad no es así. Se trata de lo que los economistas llaman futura tasa de descuento.

Se refiere a nuestra disposición a renunciar a una recompensa en el corto plazo, para obtener una mayor recompensa en el futuro. Así que si te digo, mira, puedes tener 10€ ahora, o puedes tener 15€ en un mes, ¿qué prefieres?

¿Cómo respondes a esta pregunta, y otras cuestiones por el estilo, determina cuál es tu tasa de descuento temporal. Y los economistas siempre han dicho que es algo atemporal. Que cada persona tiene una diferente tasa de descuento temporal. Que es algo constante, y que respondemos lo mismo ahora que dentro de una semana.

Pues bien, resulta que no es el caso, y lo sabemos por un experimento llevado a cabo por Margo Wilson, quien fue una figura muy importante en la psicología evolutiva y falleció hace unos años. Hizo el experimento junto con su colaborador Martin Daly. Y lo que hicieron es trabajar con hombres y mostrarles imágenes de mujeres que habían sido juzgadas como atractivas en una web donde los hombres clasifican a las mujeres como calientes o no calientes.

También les mostraron imágenes de otras cosas, ya sean mujeres que no habían sido juzgadas como atractivas o fotos de hombres o de coches. Y resultó que cuando los hombres habían visto las fotos de las mujeres atractivas, aunque antes hubieran decido esperar un mes para conseguir más dinero, ahora querían su dinero ya.

La explicación evolutiva de sentido común es que cuando se activa el módulo de Atracción de una pareja, cuando se está en modo de cortejo, queremos tener todos los recursos posibles ante la mujer en cuestión.

Lo interesante es que esta no es una estrategia orquestada a nivel consciente. Ya que eran mujeres “no reales”, a las que nunca iban a conocer en realidad.

Eso no tiene ningún sentido, ¿verdad?

 

Tercer experimento

Este es otro experimento en el que una características que se podría pensar constante en la mente de una persona resultó cambiar en respuesta a la activación del módulo Atraer a una pareja.

Atraer pareja

Los psicólogos tomaron varios varones estudiantes de secundaria. Tenían que hacer una encuesta sobre sus aspiraciones profesionales. Se les separaba en distintas habitaciones. En unas sólo había chicos, y en otras había chicos y chicas de la misma edad. Resultó que en las salas donde había también chicas, los chicos eran bastante más propensos a tener aspiraciones de carrear más ambiciosas. Y en concreto, a tener más ingresos. Por lo que la cantidad de dinero era una meta importante asociada a las aspiraciones cuando había mujeres presentes. O lo que es lo mismo, cuando el módulo Atraer a una pareja estaba activo.

Lo curioso de este experimento es que los chicos actuaban como si estuvieran haciendo auto-publicidad ante las chicas, pero ellas no podían ver sus respuestas, ya que se hacían mediante encuestas escritas. Y al repetir las encuestas semanas después, sin ellas presentes, sus respuestas no fueron tan ambiciosas. Quizá porque en ese momento había otro módulo dirigiendo la maquinaria.

Además, dado que estos chicos no iban a hablar con ellas después del experimento, no parece que hubiera una orquestación consciente de las respuestas. Una estrategia consciente para atraerlas.

De lo que se concluye que no hay una decisión consciente para marcar el comiendo de un módulo en particular, y sin embargo sucede.

En los tres experimentos, hemos visto cómo características que se podrían pensar estables en una persona, como la tasa de descuento o las aspiraciones profesionales, resultan cambiar según el módulo activo en cada momento. Y además, sabemos que no hay una decisión consciente en dichos cambios.

Aún así, mucha gente podría decir que estos cambios se podrían dar por el estado de ánimo, por estar en un momento romántico, por el ambiente… Aún así, la mayoría de los investigadores afirman que no es posible que el ambiente, o nuestro estado de ánimo, sean los únicos desencadenantes de nuestra acciones en un momento dado.

Además, se han hecho diferentes “sub-experimentos” para comprobar los distintos módulos. Por ejemplo, en el primero, el de la película de miedo, también lo repitieron mostrando fotografías de caras de personas de una etnia diferente. Primero se mostraban las caras, que fueron juzgadas como neutras en la mayoría de los casos. Y después de ver una película de miedo, en este caso El silencio de los corderos, fueron juzgadas como amenazantes y más enojadas. Las mismas personas juzgaron la misma cara de formas distintas en cuestión de horas. Lo que se puede asociar a un cambio de módulo. Y también se puede deducir que los distintos módulos cambian nuestra forma de percibir.

Hay que decir, sobre todo, que estamos hablando de experimentos estadísticas, con lo que es una forma de simplificar mucho la realidad. Se sigue investigando este modelo modular de la mente, y seguro que pronto conoceremos más de él.

 

¿Cómo funcionan los módulos?

Es interesante, además, conocer cómo funcionan. Hay algunos módulos que funcionan independientemente de otros. Como el de Autoprotección. Otros, en cambio, pueden funcionar en combinación de un segundo módulo. Como es el caso del módulo de Status. Doug Kenrick afirma que este módulo se activa en el contexto de otros módulos, por ejemplo, el de Atracción de una pareja, o el de Afiliación. En estos contextos se activaría para impresionar a otras personas que queremos que se conviertan en amigos o en pareja.

Si pensamos en los efectos de los módulos, nos encontramos con una paradoja. Podríamos pensar que el módulo de Afiliación se trataría de la amistad. De darnos palmaditas en la espalda, decirnos cosas agradables, etc. Pero un psicólogo evolucionista podría argumentar que en realidad una de las herramientas empleadas en el proceso de regulación de la amistad es la emoción de la ira. Con lo que la ira estaría asociada al módulo de Afiliación.

Según la investigadora Leda Cosmides, pionera en la psicología evolutiva, la visión modular de la mente realmente tiene sentido desde un punto de vista evolutivo. Ella está investigando con Aaron Sell sobre esto y han visto que un periodo de ira se activa cuando alguien te hace darte cuenta de que están poniendo poco peso en tu bienestar, o en algo a lo que tu crees tener derecho.

En función del tipo de relación que tengamos con la persona, cuando esa ira se activa, ciertas cosas van a suceder. Porque si la ira está diseñada para la negociación interpersonal, para tratar de conseguir que la otra persona ponga más peso en nuestro bienestar, entonces tenemos motivaciones suficientes para comunicar esto que es importante para nosotros. Dentro de nuestra cabeza se despertarán pensamientos como “¿Cómo pudiste hacerme esto?”, “Yo no me merezco esto”, “Yo siempre me he portado bien contigo”…

Pero el módulo de Ira no sólo se activa en estos contextos. Las personas nos enojamos con nuestros compañeros, con nuestras parejas (Afiliación)… y esto tiene sentido. Los términos de una relación pueden ser renegociados de vez en cuando. Este módulo no se activa sólo cuando le compramos un ramo de rosas a nuestra pareja o le damos un masaje en los pies.

 

Los celos

Otro ejemplo complejo serían los celos. Desde un punto de vista psicológico evolutivo los celos son funcionales. Leda Cosmedis afirma que han evolucionado programas de ordenador que explican como se cierran determinados mecanismos y se activan otros de forma coordinada para ayudarnos a resolver un problema de adaptación particular. Y un ejemplo serían los celos. De repente, empezamos a prestar atención a cosas en las que antes no pensábamos. Si sospechamos que nuestra mujer está liada con el vecino, empezaremos a sospechar cada vez que perdamos de vista a nuestra mujer y a nuestro vecino.

celos

Se activará la alarma cada vez que se de una ausencia simultánea. Cada vez que no estén ambos aquí al mismo tiempo. Y es curioso, porque de repente estaremos pendientes de la ausencia simultánea, cuando es algo a lo que nunca antes prestábamos atención. La mayoría de las personas están ausentes en este momento, y eso no nos importa.

Además, nuestra atención se va a centrar en cosas diferentes. Nuestra memoria episódica va a recuperar episodios del pesado. “¿Por qué ese día se puso ese vestido? Cuando nunca lo hace. Pero ese día él estaba allí…”. Se empieza a dar una reevaluación de los episodios del pasado. De este modo cambian las inferencias acerca de lo que significa el comportamiento de las personas. Y se activa el módulo de Vigilancia, para hacer un seguimiento de dónde está mi mujer, qué está haciendo y con quién está hablando.

El problema con el que nos encontramos es que es difícil hacer determinadas tareas cuando unos módulos o sub-módulos están activos. Es muy difícil estudiar para un examen de estadística cuando el sistema de celos sexuales está activo.

¿Y esto por qué ocurre? Cuando se activa un módulo particular, también se activa el modo de procesamiento de la información de ese módulo en particular. Empezamos a tratar de la información de una forma particular. Y en este caso, el modo de vigilancia puede no ser el adecuado para estudiar estadística.

Desde un punto de vista adaptativo esto tiene sentido. Ya que este estado emocional se centra en solucionar un problema adaptativo (retener a nuestra pareja). Y parte de la solución pasa por desactivar otros problemas de adaptación para centrarnos en el que nos parece más relevante. O más bien en el problema que nuestro instinto evolutivo considera más relevante.

 

Complejidad mental a la carta

Por lo tanto, si sumamos todos los elementos nos encontramos con algo muy complejo. Ya que continuamente estamos activando y desactivando mecanismos diseñados para resolver distintos problemas adaptativos. La mente humana es muy compleja. Y cualquier modelo que trate de explicar su funcionamiento, como el modelo modular de la mente, también será muy complejo.

Podemos pensar que el sistema modular es correcto. O podemos preferir pensar en términos de sistemas o modos. O en términos de estados de ánimo y emociones. Todo es correcto, porque todavía queda mucho por investigar.

Pero lo más interesante es que estamos viendo que se dan cambios muy significativos en nuestros estados de ánimo y en nuestra disposición de comportamiento, sin nuestra elección consciente. Como en el caso de la ira, o los celos, donde pocas veces toman el control con nuestra elección consciente.

La buena noticia es que probablemente cada vez seamos más conscientes de estos cambios. Las personas que tenían que elegir un slogan publicitario después de ver una película romántica, no eran conscientes del cambio sutil que se produjo en su mente. No eran conscientes de que se produjo un cambio de módulo. Y probablemente no eran conscientes del cambio en la disposición de la realidad que había sucedido. Lo mismo que tampoco somos muy conscientes de cuando se produce un cambio en nuestro estado de ánimo.

Pero pensando en la evolución de nuestro cerebro, la selección natural ha evolucionado para conseguir que nuestros genes pasen a las siguiente generación. Pero hay otras razones más específicas.

Acumulamos “conocimiento” sobre cómo ser mejores parejas, como cuidar mejor a nuestros hijos… y cómo hacerlo mejor que la media, para pasar a la siguiente generación. Y esas “áreas funcionales”, que se activan de forma inconsciente para nosotros, son lo que los investigadores llaman “módulos”.

 

El “yo” en la visión modular de la mente y en el budismo

Cuando los investigadores son escépticos en cuanto a la idea de un “yo”, se acercan mucho a la idea que Buda tenía del “self”. En uso de sus discursos, afirmaba que no hay un “self” coherente que persiste en el tiempo. En la mente humana afirmaba que reina la impermanencia.

Lo mismo que afirma la visión modular de la mente. Que afirma que hay un conjunto de módulos que dirigen el espectáculo, sin la existencia de un único yo coherente.

Otro tema interesante del que hablaba Buda era el control de nuestra mente. Él afirmaba que no tenemos un control consciente de lo que pasa por nuestra cabeza. Y si crees que lo tienes, estás equivocado.

La visión modular de la mente también podría explicar este fenómeno. Ya que afirma que el estado de nuestra mente en un momento dado no es el resultado de una decisión consciente. Más bien es el resultado de cómo entra en nuestra mente la información proveniente de nuestro ambiente. Y a un nivel no consciente, desencadena la activación de uno u otro módulo.

Y tu… ¿crees que controlas tu mente?

Y aquí os dejo una charla interesante de TED sobre la identidad de uno mismo:

 

Fuentes:

elsa@psiquentelequia.com

Fundadora de Psiquentelequia. Periodista, blogger, profesora... Estudiante de psicología y Terapia Gestalt... Amante del yoga, la espiritualidad y la filosofía. Lectora, fotógrafa y viajera.

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